La confirmación de un peligroso parásito en territorio costarricense encendió las alertas entre científicos y especialistas veterinarios del país, luego de que investigaciones realizadas por universidades nacionales comprobaran que ya existe transmisión local de Leishmania infantum, un microorganismo capaz de provocar enfermedades graves tanto en animales como en seres humanos.
El hallazgo representa un cambio importante en el panorama sanitario nacional, ya que por primera vez se documentaron casos en perros que nunca salieron de Costa Rica, lo que confirma que el parásito ya circula dentro del país y no corresponde únicamente a contagios importados desde otras regiones.
La investigación fue desarrollada por expertos de la Universidad de Costa Rica, la Universidad Nacional de Costa Rica y la Escuela de Medicina y Cirugía Veterinaria San Francisco de Asís.
Los análisis permitieron detectar ocho casos confirmados: siete en la provincia de Guanacaste y uno más en San José.
Especialistas advierten sobre riesgo para humanos
La preocupación de la comunidad científica se centra en que este parásito puede causar leishmaniasis visceral humana, considerada la forma más agresiva y peligrosa de esta enfermedad tropical.
De acuerdo con los investigadores, la infección puede comprometer órganos vitales como el hígado, el bazo y la médula ósea. En casos severos, y sin tratamiento oportuno, la enfermedad puede provocar complicaciones mortales.
Uno de los principales problemas es que el padecimiento suele desarrollarse de manera silenciosa durante semanas o incluso meses, dificultando el diagnóstico temprano.
Los síntomas pueden confundirse con otras enfermedades comunes y suelen incluir:
- Fiebre persistente sin causa aparente
- Pérdida considerable de peso
- Inflamación del bazo
- Debilidad general
- Alteraciones en la sangre y defensas del organismo
Los especialistas señalan que el periodo de incubación puede extenderse desde dos semanas hasta varios meses después del contagio.
Así comenzó la investigación
El estudio arrancó en 2023 luego de que veterinarios detectaran un perro con lesiones ulceradas en el hocico, pérdida de pelo e inflamación de ganglios.
Ese caso despertó sospechas debido a las características poco comunes de las lesiones, lo que llevó a realizar análisis más profundos hasta confirmar la presencia de Leishmania infantum.
Durante décadas existieron reportes aislados y sospechas sobre la posible circulación del parásito en Costa Rica, pero nunca se había logrado demostrar científicamente una transmisión autóctona en perros.
¿Cómo se transmite?
Los investigadores aclararon que el contagio no ocurre directamente entre perros y personas.
La transmisión necesita la participación de un insecto vector conocido como flebótomo, popularmente llamado “mosquito de ariblanco”.
Este insecto se infecta al picar a un animal portador del parásito y posteriormente puede transmitirlo a otros animales o seres humanos mediante nuevas picaduras.
El hallazgo obliga ahora a reforzar la vigilancia epidemiológica y veterinaria en distintas regiones del país, especialmente en zonas cálidas y rurales donde este tipo de insectos suele proliferar con mayor facilidad.
Aunque Costa Rica ya había registrado casos humanos relacionados con esta enfermedad desde finales del siglo pasado, el nuevo descubrimiento cambia el enfoque de las autoridades sanitarias, pues confirma que el ciclo de transmisión ya ocurre dentro del territorio nacional.


