Especialistas aseguran que, con el paso de los años, la piel se vuelve más sensible y bañarse diariamente podría provocar resequedad e irritaciones.
Aunque ducharse todos los días es un hábito común para muchas personas, expertos en salud y dermatología señalan que en adultos mayores de 65 años esta práctica podría no ser la más recomendable.
Según especialistas, el envejecimiento provoca cambios naturales en la piel. Con el paso del tiempo, esta pierde aceites naturales, elasticidad y capacidad de retener humedad, por lo que el contacto frecuente con agua caliente, jabón y productos de limpieza puede resecarla aún más.
Por qué podría afectar la salud de la piel
Los médicos explican que bañarse diariamente, especialmente con agua muy caliente, puede eliminar la barrera natural que protege la piel. Esto puede causar:
- Resequedad intensa.
- Picazón constante.
- Irritaciones.
- Grietas o descamación.
- Mayor sensibilidad a infecciones.
Además, algunas personas mayores pueden desarrollar molestias cutáneas o empeorar problemas dermatológicos ya existentes debido a la pérdida natural de hidratación.
No significa dejar de lado la higiene
Los especialistas aclaran que esto no quiere decir que las personas mayores deban dejar de asearse. La recomendación es adaptar la frecuencia del baño según las necesidades de cada persona, su actividad física, el clima y su estado de salud.
En muchos casos, los expertos sugieren duchas más cortas, usar agua tibia en lugar de caliente y emplear jabones suaves o hidratantes para proteger la piel.
Qué recomiendan los expertos
Entre los principales consejos para el cuidado de la piel en adultos mayores están:
- Evitar baños demasiado largos.
- Usar crema hidratante después de ducharse.
- No utilizar productos agresivos.
- Mantener una buena hidratación.
- Consultar al médico si aparecen irritaciones o picazón frecuente.
Los profesionales indican que el objetivo no es reducir la higiene, sino cuidar mejor la salud de la piel en una etapa donde se vuelve más delicada y vulnerable.


