El presidente cubano lanzó las acusaciones durante las celebraciones del 26 de julio, mientras la isla atraviesa una grave crisis energética y Washington mantiene una fuerte campaña de sanciones.
Miguel Díaz-Canel aprovechó una de las fechas más simbólicas de la revolución cubana para elevar nuevamente su confrontación con Estados Unidos.
El presidente de Cuba acusó este domingo al Gobierno de Donald Trump de intentar asfixiar económicamente a la isla y sostuvo que el objetivo final de Washington es doblegar al país.
Durante un acto celebrado en Pinar del Río por el aniversario 73 del asalto al cuartel Moncada, Díaz-Canel calificó la estrategia estadounidense como una política de “genocidio” contra la población cubana.
Cuba acusa a Washington de buscar un estallido social
Díaz-Canel sostuvo que las restricciones económicas no persiguen únicamente presionar al Gobierno, sino deteriorar las condiciones de vida hasta provocar una reacción interna.
Según el mandatario, Washington intenta generar un escenario de descontento que permita impulsar un cambio político favorable a los intereses estadounidenses.
Se trata de la interpretación del Gobierno cubano sobre la estrategia de Estados Unidos. Washington, por su parte, sostiene que sus medidas buscan presionar al Gobierno de La Habana por cuestiones relacionadas con derechos humanos, seguridad y libertades políticas.
Trump endureció fuertemente las medidas contra Cuba
Las tensiones aumentaron desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.
En enero, el mandatario estadounidense declaró que las acciones del Gobierno cubano constituían una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos.
La Casa Blanca acusó a La Habana de mantener estrechas relaciones militares y de inteligencia con Rusia, China e Irán y de colaborar con organizaciones consideradas hostiles por Washington.
Posteriormente, Trump amplió las sanciones contra funcionarios, empresas y sectores vinculados al Estado cubano.
Nuevas sanciones tocaron las misiones médicas
La presión continuó esta semana.
Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra entidades y funcionarios relacionados con diferentes sectores de la economía cubana, incluidas estructuras vinculadas a las misiones médicas internacionales.
Washington acusa al Gobierno de Cuba de retener parte importante de los ingresos de los profesionales enviados al extranjero y considera que algunas de esas prácticas constituyen explotación laboral.
La Habana rechaza esa caracterización y defiende las misiones médicas como uno de sus principales programas de cooperación internacional.
La crisis energética mantiene a Cuba bajo presión
El enfrentamiento político ocurre mientras Cuba atraviesa una de sus peores crisis energéticas de las últimas décadas.
Durante julio se produjeron apagones nacionales y cortes prolongados en distintas regiones.
Associated Press reportó recientemente el tercer colapso nacional del sistema eléctrico en apenas dos semanas, mientras que Reuters documentó protestas en La Habana por la falta de electricidad y otros servicios básicos.
La escasez de combustible se combina con una infraestructura eléctrica envejecida y problemas internos de generación.
El Gobierno cubano atribuye una parte fundamental de la crisis al endurecimiento de las restricciones estadounidenses sobre el suministro de petróleo.
Washington responsabiliza principalmente al modelo económico y a la gestión de las autoridades cubanas.
Cuba responde con 176 cambios económicos
En medio de esa situación, el Gobierno cubano también comenzó a mover algunas piezas de su modelo económico.
En junio, la Asamblea Nacional aprobó más de 175 medidas que amplían significativamente el espacio para la iniciativa privada.
Entre ellas se encuentran cambios relacionados con empresas privadas, inversión inmobiliaria, banca, empresas estatales y participación de capital extranjero.
El propio Gobierno cubano ha insistido en que las reformas no representan un abandono del socialismo, mientras reconoce una mayor participación del mercado en determinados sectores de la economía.
Díaz-Canel pidió este domingo dar prioridad a la implementación de esas medidas como respuesta a la crisis.
Un discurso en una fecha simbólica
Las declaraciones fueron realizadas durante el Día de la Rebeldía Nacional.
Cada 26 de julio, Cuba recuerda los ataques de 1953 contra los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, encabezados por Fidel Castro y otros revolucionarios.
Aunque militarmente fracasaron, esos acontecimientos son considerados por el Gobierno cubano como el inicio del proceso que culminó con el triunfo revolucionario de 1959.
Este año también llamó la atención la ausencia del expresidente Raúl Castro, de 95 años, quien no participó presencialmente en la principal ceremonia. Díaz-Canel leyó un mensaje suyo durante el acto.
¿Trump realmente amenazó con “tomar el control” de Cuba?
Ese punto requiere especial cautela.
Aunque Trump ha endurecido extraordinariamente su discurso contra La Habana y funcionarios de su administración han advertido al Gobierno cubano sobre posibles consecuencias, no encontramos una declaración fiable en la que el presidente estadounidense haya dicho específicamente que pretende “tomar el control” de Cuba.
Trump sí ha utilizado ese lenguaje respecto a Groenlandia y, después de la caída de Nicolás Maduro, planteó un papel de control estadounidense sobre Venezuela y su industria petrolera.
Por eso, presentar como hecho que Trump amenazó con “tomar el control de Cuba” sería ir más allá de lo que permiten confirmar las fuentes disponibles.
Lo que sí está documentado es una política estadounidense de presión económica, sanciones adicionales y fuertes acusaciones contra el Gobierno cubano.
Díaz-Canel interpreta esa estrategia como un intento de provocar el colapso interno de Cuba y, desde Pinar del Río, volvió a convertir esa acusación en el eje de su mensaje político contra Washington.


