La discusión sobre el proyecto de armonización eléctrica provocó un nuevo choque político dentro de la Asamblea Legislativa, luego de que el diputado Antonio Barzuna, del Partido Pueblo Soberano, lanzara fuertes acusaciones contra la bancada del Partido Liberación Nacional (PLN) por cambiar su posición sobre la iniciativa.
Durante una intervención que rápidamente comenzó a circular en redes sociales, Barzuna calificó como una “estafa política” la decisión de los liberacionistas de votar en contra del proyecto, pese a que —según aseguró— fueron precisamente diputados del PLN quienes impulsaron originalmente el texto sustitutivo en la legislatura pasada.
El legislador oficialista elevó aún más el tono del debate cuando afirmó que la nueva fracción verdiblanca habría cedido ante la influencia del Frente Amplio.
“José María Villalta solo duró 25 días en comerse a los nuevos diputados liberacionistas”, manifestó Barzuna en una frase que generó reacciones inmediatas dentro y fuera del Congreso.
Con ese señalamiento, el diputado intentó instalar la idea de que Liberación Nacional abandonó la línea técnica que anteriormente respaldaba para alinearse ahora con sectores de izquierda opuestos a la apertura del mercado eléctrico.
Barzuna incluso mostró públicamente un documento con las firmas de diputados liberacionistas que respaldaron el texto sustitutivo durante la legislatura anterior, buscando evidenciar lo que considera una contradicción política y ética dentro de la actual bancada del PLN.
“Lo que no tiene ninguna coherencia es cómo el Partido Liberación Nacional apoyó el texto sustitutivo que estamos discutiendo hoy y ahora los actuales diputados salen diciendo que lo van a votar en contra”, reclamó el legislador.
El proyecto de armonización eléctrica se convirtió en uno de los temas más sensibles del actual periodo legislativo debido a las profundas diferencias entre las bancadas sobre el futuro del modelo energético costarricense.
Mientras el oficialismo y sectores aliados defienden la iniciativa como una modernización necesaria para abrir competencia y mejorar eficiencia, grupos opositores sostienen que podría debilitar el papel del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y afectar el modelo solidario del servicio eléctrico nacional.
La confrontación política ahora también coloca presión sobre la bancada liberacionista, que enfrenta cuestionamientos por el cambio de criterio respecto a un texto que anteriormente había sido impulsado por figuras de su propio partido.
El enfrentamiento entre Barzuna y el PLN vuelve a evidenciar el clima de alta tensión política que domina actualmente el Congreso, especialmente en proyectos estratégicos donde oficialismo y oposición mantienen visiones completamente opuestas sobre el rumbo económico y estatal del país.


