Labubu: las muñecas chinas que rompen estereotipos y se convierten en símbolo cultural global
Con dientes afilados, orejas puntiagudas y una sonrisa traviesa que parece salida de un cuento extraño, las muñecas Labubu, de la firma china Pop Mart, se han convertido en el último fenómeno global de las redes sociales. Aunque su apariencia pueda parecer “rara” para muchos, su éxito no tiene fronteras: hoy adoradas por celebridades como Rihanna y Dua Lipa, acumulando millones de visualizaciones en TikTok, y despertando un nuevo interés por el diseño cultural “Made in China”.
No son lindas… y eso es parte del encanto
Lo curioso del furor que rodea a estas figuras no es solo su estética inusual, sino el nivel de identificación emocional que generan. “Son feas, sí, pero tienen personalidad. Son inclusivas, extrañas, y mucha gente se ve reflejada en ellas”, comenta Lucy Shitova, diseñadora de interiores en Londres, quien ha observado de primera mano el efecto magnético que ejercen estas figuras en las vitrinas de Pop Mart.
Tal ha sido el boom que, por seguridad y para evitar aglomeraciones en sus tiendas físicas, la marca decidió que las Labubu solo se vendan en línea, aunque se siguen viendo colgadas en bolsos, mochilas y escritorios de fanáticos en todo el mundo.
Diplomacia cultural en forma de muñeca
El caso de las Labubu representa un hito inusual en la estrategia de diplomacia blanda de China. A diferencia de sus vecinos como Japón y Corea del Sur, conocidos mundialmente por su influencia cultural a través del anime, el K-pop o el cine, China ha tenido históricamente mayores dificultades para exportar productos culturales debido a la censura estatal y los estereotipos sobre la calidad de sus productos.
Pero eso parece estar cambiando. Según Fan Yang, profesora de la Universidad de Maryland, aún es difícil que el público global vea a China como una creadora de marcas, pero fenómenos como el de Pop Mart están empezando a romper con los prejuicios sobre el “hecho en China”.
Incluso marcas de moda emergentes como Shushu/Tong o Songmont han empezado a ganarse un espacio en la industria internacional. Para Yang, es solo cuestión de tiempo antes de que “otras marcas chinas se hagan reconocibles en todo el mundo”.
TikTok y la viralización como puente cultural
En esta revolución cultural, TikTok ha jugado un papel clave. La plataforma —también de origen chino, propiedad de ByteDance— ayudó a viralizar las muñecas Labubu. Hoy, más de 1,7 millones de videos muestran colecciones, unboxings y estilos creativos con estas figuras.
Para Joshua Kurlantzick, del Council on Foreign Relations, TikTok ha sido uno de los pocos productos chinos capaces de “colarse” sin resistencia en la vida cotidiana de millones de jóvenes, normalizando el consumo de cultura visual y objetos de diseño de origen chino.
¿Cambio de narrativa global?
Mientras la imagen de Estados Unidos se ha visto afectada en los últimos años por factores políticos y sociales, expertos como Allison Malmsten, de la consultora Daxue Consulting, señalan que productos como Labubu representan una nueva cara de China: creativa, inclusiva y conectada con las emociones de una generación globalizada.
El efecto ya se siente: desde mercados exigentes como Nueva York hasta pequeñas tiendas en Medio Oriente, la muñeca con cara pícara está despertando curiosidad y fascinación por la cultura china moderna, especialmente entre los más jóvenes.
Maryam Hammadi, una niña catarí de 11 años, lo resume de forma sencilla mientras posa en un parque temático de Pop Mart en Pekín: “En mi país, todo el mundo adora a las Labubu”.


