En la política británica los gobiernos cambian, los primeros ministros llegan y se marchan, pero hay un personaje que permanece firme frente a la puerta negra más famosa del Reino Unido: Larry, el gato que desde hace más de una década se convirtió en una figura inseparable de Downing Street.
La reciente salida del primer ministro Keir Starmer volvió a poner al felino bajo los reflectores y reavivó una curiosa realidad: mientras los líderes políticos pasan, Larry continúa siendo uno de los habitantes más estables y reconocidos de la residencia oficial del gobierno británico.
Con la salida de Starmer, el famoso gato ya suma seis primeros ministros observados desde primera fila. Antes convivió con David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak. Ahora espera la llegada de un nuevo inquilino político a la residencia gubernamental.
Aunque muchos lo consideran una mascota oficial, Larry tiene un cargo con nombre propio: jefe controlador de ratones de Downing Street. Su llegada ocurrió en 2011, luego de ser rescatado desde Battersea Dogs & Cats Home y trasladado a la residencia durante el gobierno de Cameron.
La intención inicial era práctica: ayudar a controlar problemas de roedores dentro del complejo gubernamental. Sin embargo, con el paso de los años terminó convirtiéndose en un fenómeno público que superó ampliamente esa misión original.
Las imágenes de Larry descansando frente a la residencia, cruzándose ante cámaras de televisión o incluso interrumpiendo transmisiones de prensa han alimentado una enorme popularidad dentro y fuera del Reino Unido.
Su personalidad también ayudó a construir esa fama. Los medios británicos suelen describirlo como un animal territorial, independiente y poco impresionable ante el movimiento político que ocurre a su alrededor.
Incluso su estado de salud ha despertado atención pública debido a su edad. Diversos medios han mencionado la existencia de un protocolo conocido informalmente como «Operation Larry Bridge», un procedimiento diseñado para manejar la comunicación pública cuando llegue el momento de informar sobre su fallecimiento.
En internet, Larry también desarrolló una vida paralela. Acumula cientos de miles de seguidores en redes sociales y frecuentemente protagoniza bromas, montajes y memes virales.
Uno de los más conocidos fue «Evil Larry», una fotografía de un gato con una expresión intimidante que muchos usuarios atribuyeron erróneamente al felino de Downing Street. Posteriormente se aclaró que la imagen pertenecía a otro gato llamado Dexter.
Mientras los cambios políticos continúan marcando el rumbo británico, Larry mantiene una rutina mucho más simple: permanecer en su lugar habitual frente al Número 10, observando desde la primera fila cómo la historia sigue avanzando.


