Este viernes 23 de enero cerró con un nuevo episodio que vuelve a poner bajo la lupa la seguridad de los procedimientos de cirugías plásticas en el país, tras confirmarse la muerte de otra mujer al someterse a una cirugía plástica.
Se trata de una mujer de 43 años, identificada con los apellidos Brumley Kerr, ella falleció luego de ser trasladada de emergencia desde una clínica privada ubicada en San José hasta el Hospital México.
De acuerdo con la información preliminar, la paciente había sido sometida a una intervención quirúrgica en manos de un médico especializado en cirugía plástica. Tras presentar una complicación severa, fue remitida de urgencia al centro médico público; sin embargo, pese a los esfuerzos del personal de emergencias, se confirmó su fallecimiento poco después de su ingreso.
Este caso no se presenta de forma aislada. En el transcurso de la última semana, se han reportado al menos tres muertes vinculadas a procedimientos médicos realizados en clínicas privadas, dos de ellas asociadas directamente con cirujanos plásticos. La coincidencia temporal de estos hechos ha generado inquietud tanto en el sector salud como entre la población que recurre a este tipo de intervenciones.
Fuentes cercanas al ámbito médico señalan que, si bien Costa Rica cuenta con profesionales altamente calificados y una regulación formal, el auge de la cirugía plástica ha incrementado la demanda de procedimientos complejos, algunos realizados de forma ambulatoria o con evaluaciones preoperatorias limitadas. Esta situación ha reavivado el debate sobre los controles, protocolos de seguridad y la supervisión de clínicas privadas que ofrecen este tipo de servicios.
Además, pese a que muchos aseguran que los fallecimientos ocurrieron por médicos estéticos, se deja claro que dos de las víctimas mortales fallecieron a manos de cirujanos plásticos.


