La pasión del fútbol no justifica el vandalismo, y el Tribunal Disciplinario de la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF) se lo acaba de recordar al Club Sport Cartaginés con un golpe directo a sus finanzas. El último enfrentamiento ante el Herediano en la gramilla del estadio José Rafael «Fello» Meza no solo dejó tensiones deportivas, sino un lamentable espectáculo en las graderías que hoy le cuesta a la institución blanquiazul la cuantiosa suma de ₡1.510.000.
El reporte arbitral y de los comisarios fue lapidario, exponiendo una grave falta de control en los protocolos de seguridad del recinto brumoso, donde la afición cruzó la línea hacia la violencia física.
Análisis Disciplinario: La lluvia de objetos y la peligrosa reincidencia
Desde la perspectiva del reglamento, lo que más enciende las alarmas en la dirigencia del Cartaginés no es solo el monto económico, sino la reincidencia. El desglose de la multa evidencia que el estadio de la Vieja Metrópoli se está convirtiendo en una zona conflictiva durante el actual Campeonato de Clausura.
El castigo financiero se dividió en tres duros rubros:
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₡250.000 por el lanzamiento de objetos contundentes al terreno de juego y zonas adyacentes. El informe aclara que, de milagro, estos proyectiles (considerados altamente peligrosos) no impactaron a ningún jugador, árbitro o personal técnico.
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₡630.000 correspondientes a la multa base por actos de violencia en el recinto.
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₡630.000 adicionales por tratarse de la segunda vez en la temporada que la afición brumosa protagoniza este tipo de incidentes.
Esta doble penalización por violencia es una tarjeta amarilla administrativa gigantesca. De repetirse un escenario similar en los próximos encuentros como local, el Cartaginés se expone a sanciones muchísimo más severas, que podrían incluir el cierre temporal o el veto definitivo de su estadio.
Bajas sensibles en la cancha y bochorno en el banquillo
El descontrol no se limitó únicamente a los aficionados en las gradas. El partido ante el «Team» rojiamarillo estuvo cargado de fricciones que terminaron pasando factura en la planilla y el cuerpo administrativo.
En el ámbito deportivo, el técnico brumoso tendrá que rearmar su esquema táctico para la próxima jornada. Los jugadores Luis Flores y Diego Mesén fueron castigados con un partido de suspensión y una multa individual de ₡100.000 cada uno, tras acumular su quinta tarjeta amarilla en lo que va del Clausura.
Sin embargo, el incidente que más indignación generó en la resolución del Tribunal fue el protagonizado por un miembro del staff oficial del equipo. Robert Vindas, encargado del departamento de prensa del club, perdió completamente los estribos y fue sancionado con tres partidos de suspensión y una multa de ₡200.000.
Según dictaminó la Fedefútbol, el castigo responde al uso de «lenguaje ofensivo, grosero u obsceno, y gestos de la misma naturaleza contra los oficiales del partido». Un comportamiento inaceptable que deja en evidencia la falta de inteligencia emocional en el banquillo y que corona una jornada para el olvido en las arcas del Club Sport Cartaginés.


