martes, 16 junio 2026
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Mujer usó anticonceptivos inyectables durante más de 20 años y recibió un diagnóstico inesperado

El caso reabre el debate sobre los tratamientos hormonales prolongados y la importancia de los controles médicos preventivos.

Una mujer británica de 45 años vivió un inesperado giro en su vida luego de acudir a una consulta médica aparentemente rutinaria y descubrir que tenía cuatro tumores cerebrales benignos, situación que, según médicos, podría estar relacionada con el uso prolongado de anticonceptivos hormonales inyectables.

Se trata de Kerry Sharples, madre de dos hijos y residente de Reino Unido, quien durante más de dos décadas utilizó inyecciones anticonceptivas principalmente para evitar la menstruación.

Según relató a medios internacionales, nunca presentó señales alarmantes hasta que en 2025 decidió comentar durante una revisión médica que sentía unas pulsaciones extrañas en el oído derecho. Aunque el síntoma parecía menor, el médico optó por solicitar estudios preventivos, incluyendo análisis y tomografías.

Los resultados sorprendieron tanto a la paciente como a los especialistas: los exámenes revelaron la presencia de cuatro meningiomas, un tipo de tumor cerebral que generalmente es benigno y crece lentamente. El más grande se encontraba detrás de su ojo derecho y medía aproximadamente 3,5 centímetros.

Tras el hallazgo, los médicos le recomendaron suspender inmediatamente las inyecciones anticonceptivas debido a investigaciones que han explorado un posible vínculo entre ciertos tratamientos hormonales prolongados y el desarrollo de este tipo de tumores, aunque especialistas recalcan que el riesgo sigue siendo considerado bajo y poco frecuente.

Sharples confesó que el diagnóstico le provocó un fuerte impacto emocional y aseguró que, de haber conocido antes la posibilidad de una complicación de este tipo, probablemente habría tomado otra decisión respecto a su tratamiento.

La mujer también reconoció que nunca investigó demasiado sobre los posibles efectos secundarios porque asumía que, al tratarse de un medicamento recetado y supervisado por médicos, no representaba un peligro significativo.

El caso ha generado conversación en redes sociales y medios internacionales sobre la necesidad de que las personas reciban información más amplia acerca de tratamientos hormonales de largo plazo, especialmente cuando se utilizan durante muchos años consecutivos.

No obstante, especialistas insisten en que los anticonceptivos hormonales continúan siendo seguros para la mayoría de las mujeres y que millones de personas los utilizan sin desarrollar complicaciones graves. Organismos médicos internacionales señalan que el riesgo de meningiomas asociados a anticonceptivos sigue siendo reducido.

Aun así, la experiencia de Sharples también puso sobre la mesa la importancia de prestar atención a síntomas inusuales y mantener controles médicos periódicos, ya que la detección temprana permitió identificar los tumores antes de que provocaran consecuencias más delicadas, como problemas de visión o daños neurológicos mayores.

Actualmente, la mujer espera que los tumores permanezcan estables tras suspender el tratamiento hormonal y asegura que comparte su historia para motivar a otras personas a informarse mejor sobre cualquier medicamento de uso prolongado y consultar ante cualquier cambio extraño en su salud.

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