La hija de Raúl Castro afirmó que el exmandatario se mantiene tranquilo pese a la acusación presentada por Estados Unidos y aseguró que Cuba está lista para enfrentar cualquier escenario.
La tensión entre Cuba y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo luego de que Washington señalara al expresidente cubano Raúl Castro como fugitivo de la justicia por hechos ocurridos en 1996. En medio de la controversia, su hija, Mariela Castro, salió públicamente en defensa de su padre y rechazó cualquier posibilidad de que pueda ser detenido o trasladado por autoridades estadounidenses.
Las declaraciones fueron realizadas al finalizar una concentración organizada frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, donde participaron miles de personas en respaldo al histórico dirigente cubano. Durante la actividad también estuvieron presentes el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, así como altos funcionarios del Gobierno y miembros de las Fuerzas Armadas.
Mariela Castro manifestó que su padre no muestra preocupación ante la situación y afirmó que permanece sereno frente a los acontecimientos. Según explicó, el exgobernante sigue de cerca los hechos y mantiene la misma postura que ha expresado durante años respecto a cualquier intento de captura.
La diputada y directora del Centro Nacional de Educación Sexual también sostuvo que su familia, al igual que el resto de los ciudadanos cubanos, se encuentra preparada para responder a cualquier decisión que adopten las autoridades del país en caso de una escalada de tensiones con Washington.
Durante el acto, representantes del Gobierno leyeron un mensaje atribuido a Raúl Castro en el que agradeció las muestras de apoyo recibidas y reiteró su compromiso con la defensa de la Revolución Cubana. El mensaje fue transmitido por Gerardo Hernández, figura conocida por haber formado parte del grupo de agentes cubanos encarcelados en Estados Unidos y liberados en 2015.
Las declaraciones se producen después de que el Departamento de Justicia estadounidense formalizara acusaciones contra Raúl Castro relacionadas con el derribo de dos avionetas de la organización opositora Brothers to the Rescue en 1996, un incidente en el que murieron cuatro personas. En aquel momento, Castro ocupaba el cargo de ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Posteriormente, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lo calificó como fugitivo de la justicia y dejó abierta la posibilidad de impulsar acciones legales para que responda ante tribunales estadounidenses.
La acusación ha generado especulaciones dentro y fuera de la isla sobre los alcances de la estrategia de la administración del presidente Donald Trump hacia Cuba. Analistas consideran que la medida forma parte de una política de mayor presión diplomática y económica contra La Habana, que en los últimos meses ha enfrentado nuevas sanciones y restricciones impulsadas desde Washington.
En respuesta, las autoridades cubanas han intentado proyectar una imagen de unidad política y respaldo institucional. La masiva movilización realizada en La Habana buscó precisamente enviar un mensaje de cohesión frente a lo que el Gobierno considera una creciente ofensiva estadounidense contra la isla.
Aunque por el momento no existe ninguna confirmación oficial sobre eventuales acciones para detener a Raúl Castro fuera de Cuba, las declaraciones de su familia reflejan el clima de confrontación política que vuelve a marcar las relaciones entre ambos países, una relación históricamente caracterizada por décadas de tensiones diplomáticas, sanciones económicas y profundas diferencias ideológicas.


