Los menores, de apenas 3 y 5 años, fueron encontrados en una vía rural después de que su madre presuntamente los abandonara y huyera.
Las autoridades de Portugal investigan un caso que ha generado profunda indignación pública luego de que dos niños franceses, de 3 y 5 años, fueran encontrados solos en una carretera del distrito de Setúbal, al sur del país. Según las primeras pesquisas, la madre de los menores habría utilizado un supuesto juego para convencerlos de cubrirse los ojos antes de dejarlos abandonados en una zona aislada.
El hecho ocurrió en una carretera que conecta las localidades de Alcácer do Sal y Comporta. Los pequeños permanecían sin supervisión adulta cuando fueron vistos por una pareja que transitaba por el lugar. Al percatarse de la situación, decidieron resguardarlos y alertar de inmediato a las autoridades portuguesas.
De acuerdo con la información recopilada por los investigadores, los niños habían sido trasladados desde Francia hasta territorio portugués por su madre días antes del incidente. Posteriormente, la mujer desapareció y hasta el momento su paradero continúa siendo desconocido.
Cuando fueron encontrados, los menores únicamente llevaban pequeñas mochilas, una botella de agua y una fruta. Debido a su corta edad y a las condiciones en las que quedaron expuestos, las autoridades consideran que enfrentaron una situación de alto riesgo.
La investigación ha adquirido carácter internacional debido a que los hechos podrían involucrar delitos cometidos tanto en Francia como en Portugal. Los investigadores analizan si existieron acciones relacionadas con traslado ilícito de menores antes del abandono registrado en territorio portugués.
Expertos consultados por medios locales señalaron que la legislación portuguesa contempla penas severas para quienes abandonen a personas incapaces de protegerse por sí mismas, especialmente cuando existe una relación directa de cuidado o responsabilidad parental. Las sanciones pueden aumentar significativamente cuando las víctimas son menores de edad y su integridad física queda comprometida.
Mientras avanza la búsqueda de la madre, los niños permanecen bajo protección de las autoridades competentes. Equipos médicos y especialistas en atención infantil evalúan su estado físico y emocional para garantizar su bienestar y determinar posibles secuelas derivadas de la experiencia vivida.
La situación también ha despertado preocupación entre profesionales de la salud mental. Especialistas advierten que una vivencia de este tipo puede generar sentimientos de inseguridad, miedo al abandono y dificultades para confiar en figuras de protección, especialmente cuando el engaño proviene de una persona cercana.
Según psicólogos consultados por medios portugueses, durante las próximas semanas los menores podrían manifestar alteraciones del sueño, ansiedad, irritabilidad o conductas de retraimiento, por lo que recomiendan un seguimiento psicológico continuo y un entorno estable que les permita recuperar la sensación de seguridad.
Las autoridades de ambos países mantienen una coordinación permanente para esclarecer lo ocurrido, localizar a la responsable y determinar qué jurisdicción asumirá la investigación principal. Mientras tanto, el caso continúa provocando conmoción en Portugal y Francia debido a la vulnerabilidad de los menores y las circunstancias en las que fueron encontrados.


