La controvertida idea del expresidente estadounidense Donald Trump de comprar Groenlandia volvió a encender las alarmas en Copenhague y provocó una respuesta coordinada de siete países europeos, entre ellos España, Alemania, Francia, Italia, Polonia, Reino Unido y Países Bajos.
En una declaración conjunta, los gobiernos reafirmaron su respaldo a Dinamarca, recordando que la soberanía e integridad territorial de Groenlandia corresponde únicamente a su pueblo y al reino danés. La declaración subraya que la seguridad en el Ártico es una prioridad estratégica para Europa, y que cualquier cooperación internacional debe respetar los derechos de Groenlandia y Dinamarca.
Sólido respaldo europeo
Aunque los países nórdicos ya habían expresado apoyo previo, la reacción de esta coalición europea marca un respaldo contundente y coordinado. La declaración conjunta afirma:
“Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y Groenlandia decidir sobre los asuntos que les conciernen”.
El texto también destaca que la OTAN y sus miembros están intensificando presencia e inversiones en la región, en un mensaje indirecto a Rusia y China sobre el interés estratégico en el Ártico.
Cooperación sin ceder soberanía
Los líderes europeos dejaron claro que la colaboración con Estados Unidos es posible, siempre que se respete la autonomía de Groenlandia:
“La seguridad en el Ártico debe lograrse colectivamente, defendiendo los principios de soberanía e integridad territorial”.
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, agradeció el respaldo y pidió que cualquier diálogo con Washington se haga a través de canales diplomáticos existentes y respetando la autonomía de la isla.
Trump mantiene la presión
Mientras tanto, la Casa Blanca volvió a insinuar que la opción militar está sobre la mesa, argumentando intereses estratégicos y la riqueza de recursos minerales en Groenlandia, además de su proximidad a Rusia y China.
Al mismo tiempo, según informes de The Economist, EE. UU. estaría estudiando un Pacto de Libre Asociación similar al que mantiene con Micronesia, Islas Marshall y Palaos. Este esquema permitiría a Groenlandia conservar autonomía interna a cambio de delegar su defensa en Washington, aunque la isla ha rechazado abrir conversaciones al respecto.
Apoyo canadiense
Canadá se sumó al respaldo europeo. El primer ministro Mark Carney recalcó que el futuro de Groenlandia es una decisión exclusiva de sus habitantes y de Dinamarca, y señaló la importancia de reforzar la seguridad en todo el Ártico, anunciando que planteará la situación ante la OTAN.
Con 2,16 millones de kilómetros cuadrados y apenas 57.000 habitantes, Groenlandia vuelve a situarse en el centro de la geopolítica mundial, con Europa defendiendo su soberanía y Estados Unidos buscando expandir su influencia estratégica en la región.


