Durante décadas, distintas potencias han entrenado mamíferos marinos para operaciones militares. Un antiguo programa soviético terminó generando controversia tras la venta de varios animales a Irán a finales de los años noventa.
Una inesperada pregunta durante una conferencia del Pentágono volvió a poner sobre la mesa una de las historias más extrañas de la Guerra Fría y los programas militares secretos: el supuesto uso de delfines entrenados para operaciones bélicas.
El tema resurgió luego de que periodistas consultaran a funcionarios estadounidenses sobre versiones que apuntaban a que Irán podría estar utilizando mamíferos marinos adiestrados en medio de las tensiones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.
Aunque autoridades de Estados Unidos reaccionaron con tono irónico y aseguraron no tener evidencia de ello, la historia tiene raíces reales y se remonta al colapso de la antigua Soviet Union.
Durante varias décadas, tanto la Unión Soviética como Estados Unidos desarrollaron programas militares que utilizaban animales marinos para tareas de vigilancia, detección y protección naval. Los más conocidos fueron los entrenamientos con delfines, focas y leones marinos.
En el caso soviético, uno de los principales centros de entrenamiento funcionaba en Sebastopol, en la península de Crimea, territorio que en aquel momento estaba bajo control de Ukraine tras la caída de la URSS.
Los animales eran preparados para localizar minas submarinas, detectar buzos enemigos e incluso participar en misiones ofensivas contra embarcaciones. Algunos reportes de la época señalaban que ciertos delfines podían cargar explosivos o dispositivos adheridos a sus cuerpos.
La polémica tomó fuerza hace 26 años cuando trascendió que varios de esos animales habrían sido vendidos a Iran debido a la crisis económica que golpeó a las antiguas instalaciones militares soviéticas después de la desintegración de la URSS.
Según informes divulgados entonces, un grupo de delfines, junto con otros mamíferos marinos como focas y una ballena beluga, fueron trasladados desde Crimea hasta el Golfo Pérsico.
El encargado del programa era Boris Zhurid, un exoficial naval y especialista en entrenamiento de mamíferos acuáticos. En entrevistas concedidas en aquel momento a medios rusos, explicó que tomó la decisión de vender los animales porque ya no contaba con recursos para alimentarlos ni mantener sus tratamientos médicos.
Las revelaciones generaron alarma internacional debido a la posibilidad de que Irán utilizara esos conocimientos con fines militares en una región marcada por constantes tensiones geopolíticas.
De acuerdo con versiones publicadas en medios rusos de la época, algunos delfines habían sido entrenados para identificar submarinos mediante el sonido de sus hélices, mientras que otros podían ayudar a detectar amenazas submarinas cerca de puertos militares.
A pesar de la controversia, autoridades iraníes negaron repetidamente que los animales fueran utilizados como armas. El fallecido expresidente iraní Akbar Hashemi Rafsanjani incluso escribió sobre estos mamíferos en sus memorias, donde aseguró que serían utilizados como atracción y parte de instalaciones recreativas.
Rafsanjani describió visitas a complejos turísticos donde los animales realizaban demostraciones bajo supervisión de entrenadores ucranianos y rechazó las acusaciones difundidas por medios occidentales sobre supuestos entrenamientos militares.
Sin embargo, expertos en defensa sostienen que el uso militar de mamíferos marinos no es un mito. De hecho, United States mantiene desde hace décadas un reconocido programa de mamíferos marinos administrado por la Marina estadounidense en San Diego, California.
Estos animales han sido utilizados principalmente para localizar minas submarinas, recuperar objetos y proteger instalaciones navales sensibles.
En años recientes, imágenes satelitales también han despertado sospechas sobre posibles programas similares en North Korea y en bases navales rusas ubicadas en el Mar Negro.
Actualmente, aunque no existe evidencia pública de que Irán utilice “delfines suicidas” en operaciones militares, la historia sigue siendo una de las más llamativas y poco conocidas dentro del mundo de la inteligencia y la guerra naval moderna.


