lunes, 22 junio 2026
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De atleta olímpico a capo del narco: así cayó Ryan Wedding tras años prófugo

Durante años, el nombre de Ryan Wedding circuló en los archivos más sensibles de las agencias de seguridad de Estados Unidos. No como deportista, sino como uno de los supuestos cerebros de una poderosa red internacional de narcotráfico. Esta semana, su historia dio un giro definitivo tras ser detenido en México y trasladado a territorio estadounidense, donde enfrentará múltiples cargos criminales.

Wedding, canadiense de 44 años y excompetidor olímpico en snowboard, figuraba en la lista de los diez fugitivos más buscados por el FBI. Las autoridades estadounidenses lo señalan como el líder de una organización criminal con operaciones en Norteamérica y vínculos con el cartel de Sinaloa, uno de los grupos delictivos más influyentes del continente.

La captura se produjo luego de una operación conjunta entre autoridades mexicanas y estadounidenses. Según confirmó la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, el exatleta fue trasladado en avión desde México para enfrentar a la justicia. La funcionaria destacó la cooperación bilateral y aseguró que se trata de uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico en los últimos años.

Un imperio criminal tras el retiro deportivo

Lejos quedaron los días en que Wedding representaba a Canadá en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002. Tras su retiro del deporte de alto rendimiento, su nombre comenzó a aparecer en expedientes judiciales vinculados al tráfico de drogas. De hecho, pasó por una prisión federal en Estados Unidos y, tras recuperar la libertad en 2011, habría consolidado una estructura criminal de gran escala, según la acusación.

Las autoridades estiman que la organización generaba ingresos superiores a los 1.000 millones de dólares anuales, principalmente mediante el envío de cocaína hacia Canadá, país que, de acuerdo con los investigadores, se convirtió en uno de los principales mercados de la red.

El caso adquirió mayor gravedad cuando los fiscales lo vincularon con el asesinato de un testigo federal en Medellín, Colombia, ocurrido a inicios de este año. Según la investigación, el crimen habría sido ordenado para evitar que el testigo colaborara con procesos judiciales en su contra. Wedding también enfrenta cargos por lavado de dinero, narcoterrorismo, intimidación de testigos y conspiración para cometer asesinato.

México, lujos y una red de colaboradores

Durante su estadía en México, Wedding habría llevado una vida rodeada de lujos. Las autoridades mexicanas informaron meses atrás sobre el decomiso de bienes valorados en decenas de millones de dólares, incluyendo motocicletas de competición, obras de arte, vehículos de alta gama y objetos de valor. Entre lo incautado figuraban incluso medallas olímpicas, cuya procedencia aún está bajo investigación.

La red criminal no operaba sola. En noviembre pasado, siete ciudadanos canadienses fueron arrestados y extraditados a Estados Unidos por su presunta participación en la organización. Entre ellos destaca un abogado acusado de brindar apoyo legal y logístico que excedía cualquier relación profesional legítima. También se detuvo a personas vinculadas con la localización del testigo asesinado, así como a quienes habrían contratado al sicario.

Un símbolo del alcance del crimen organizado

Para las autoridades estadounidenses, el caso de Ryan Wedding representa un ejemplo de cómo el crimen organizado trasciende fronteras y utiliza perfiles insospechados para operar. No se trata solo de un exdeportista que cayó en desgracia, sino de una figura que, según los fiscales, construyó una red criminal con alcance continental y altos niveles de violencia.

Ahora, con su traslado a Estados Unidos, se abre una etapa clave del proceso judicial. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York prepara un caso que podría derivar en una condena de por vida, mientras el arresto refuerza la cooperación entre México y Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.

El desenlace judicial aún está por escribirse, pero la historia de Wedding ya deja una lección clara: ni la fama deportiva ni el dinero bastan para ocultarse indefinidamente de la justicia.

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