viernes, 19 junio 2026
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Así operan las nuevas estafas en Mercado Libre: el error que puede costarle toda la plata

Delincuentes se infiltran en el chat de compras para sacar a las víctimas de la plataforma y engañarlas con pagos falsos y mensajes urgentes

Una nueva modalidad de fraude digital está poniendo en alerta a quienes compran por internet. Usuarios han reportado casos en los que, tras una aparente gestión normal dentro de Mercado Libre, terminan perdiendo dinero de sus cuentas bancarias en cuestión de minutos.

El engaño no inicia fuera, sino dentro de la misma plataforma, lo que lo hace más convincente. Todo arranca con un mensaje del supuesto vendedor en el chat oficial de la compra. Ahí, se informa sobre un problema con el envío: desde fallos en la etiqueta hasta inconvenientes con el servicio de mensajería.

Hasta ese punto, todo parece legítimo. El giro ocurre cuando el vendedor propone continuar la conversación por otro medio, generalmente WhatsApp. Ese paso, que puede parecer inofensivo, es en realidad la puerta de entrada al fraude.

Una vez fuera del entorno protegido, los estafadores cambian de estrategia. Se hacen pasar por personal de logística o atención al cliente y aseguran que pueden resolver el inconveniente de inmediato. Para ello, envían un código QR o un enlace de pago, argumentando que es necesario cancelar un monto adicional para “reactivar” el envío.

La presión es clave en este tipo de estafa. Los mensajes suelen transmitir urgencia: que el paquete será cancelado, que se perderá la compra o que el tiempo para actuar es limitado. En ese contexto, muchas personas terminan tomando decisiones apresuradas.

El problema es que ese pago no forma parte de la compra original. Al escanear el código o ingresar los datos, la víctima autoriza transferencias o entrega información sensible, lo que permite a los delincuentes acceder a sus fondos casi de inmediato.

Uno de los elementos más engañosos es que estos contactos pueden provenir de cuentas con buena reputación dentro de la plataforma, lo que genera confianza. Además, los mensajes suelen estar cuidadosamente diseñados, incluso imitando nombres comerciales, firmas y lenguaje corporativo.

Para especialistas en ciberseguridad, este tipo de fraude responde a una técnica conocida como ingeniería social: manipular al usuario para que entregue información o realice acciones sin sospechar. En este caso, el objetivo es claro: sacar a la persona del entorno seguro y llevarla a un canal donde no existen controles.

En el contexto costarricense, donde el comercio electrónico ha crecido de forma acelerada en los últimos años, este tipo de prácticas representa un riesgo cada vez mayor. Muchas personas, especialmente quienes están empezando a comprar en línea, pueden no reconocer las señales de alerta.

Las recomendaciones son claras y sencillas, pero fundamentales. Nunca se debe continuar una compra por fuera de la plataforma, ni aceptar pagos adicionales que no estén registrados dentro del sistema. También es clave desconfiar de mensajes urgentes o con errores, y evitar escanear códigos QR de origen desconocido.

Otra señal importante: ninguna empresa formal solicita resolver problemas logísticos mediante aplicaciones externas o pagos informales. Cualquier gestión legítima debe quedar registrada dentro del sistema oficial.

El crecimiento del comercio digital trae consigo más comodidad, pero también nuevos riesgos. En este escenario, la mejor defensa sigue siendo la información. Reconocer cómo operan estas estafas puede marcar la diferencia entre una compra segura y una pérdida económica importante.

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