jueves, 4 junio 2026
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Vacaciones en Tamarindo terminan en angustia para Austin Berry y su esposa tras violento incidente

Lo que debía ser un paseo terminó en horror para Austin Berry y su esposa en Tamarindo.

Un paseo que prometía descanso y desconexión durante la Semana Santa terminó convirtiéndose en una experiencia angustiante para el exfutbolista Austin Berry y su esposa, Cristina Alfaro. Lo que vivieron en una playa de Tamarindo dejó secuelas emocionales y una fuerte denuncia sobre la tenencia irresponsable de mascotas en espacios públicos.

Un ataque inesperado en plena playa

El incidente ocurrió el Domingo de Ramos, en un contexto que parecía completamente seguro. La pareja se encontraba disfrutando junto a su perro, un chihuahua de nombre Gulliver, cuando de repente otro can de gran tamaño lo atacó sin previo aviso.

Según relató Alfaro, el animal agresor estaba suelto, sin bozal ni correa, al igual que otro perro que acompañaba a su dueño. La agresión fue directa y violenta, provocándole a la pequeña mascota múltiples fracturas en sus costillas, además de poner en riesgo su vida.

La escena generó momentos de desesperación absoluta. En cuestión de segundos, lo que era un día de playa se transformó en una emergencia veterinaria.

Horas críticas y atención de urgencia

Tras el ataque, la prioridad fue trasladar a Gulliver a un centro veterinario. Ahí, la pareja enfrentó más de seis horas de tensión mientras los especialistas intentaban estabilizar al animal.

Alfaro describió ese periodo como uno de los más difíciles que ha vivido, no solo por el estado crítico de su mascota, sino por la incertidumbre de no saber si sobreviviría.

El chihuahua, de 13 años, logró salir adelante, aunque continúa en proceso de recuperación bajo estricta vigilancia médica.

Señalamientos contra el dueño del otro perro

Más allá del ataque en sí, la situación escaló debido a la reacción del propietario de los perros involucrados. De acuerdo con el testimonio de Alfaro, el hombre —a quien identificó como extranjero— inicialmente ofreció hacerse responsable por los gastos médicos.

Sin embargo, posteriormente cambió su postura, indicando que solo cubriría una parte del tratamiento. Incluso, justificó su decisión alegando que el chihuahua era agresivo, argumento que la afectada rechaza categóricamente.

Este giro generó aún más molestia, especialmente considerando la gravedad de las lesiones y los costos que implica la atención veterinaria especializada.

Un llamado urgente a la responsabilidad

El caso ha abierto nuevamente el debate sobre el manejo de mascotas en espacios públicos, especialmente en zonas turísticas donde la convivencia entre personas y animales es constante.

Alfaro cuestionó directamente el riesgo que representa permitir que perros grandes anden sin control. Su preocupación va más allá de lo ocurrido con Gulliver, planteando un escenario aún más delicado si la víctima hubiera sido un menor de edad o cualquier otra persona.

Contexto y problemática recurrente

En destinos como Tamarindo, donde convergen turistas nacionales e internacionales, es frecuente ver mascotas en playas y áreas abiertas. No obstante, la falta de cumplimiento de normas básicas —como el uso de correa o bozal en perros de gran tamaño— sigue siendo un problema recurrente.

Especialistas en bienestar animal han insistido en que la socialización y el control adecuado de los perros son claves para evitar este tipo de incidentes, que no solo afectan a otras mascotas, sino también a personas.

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