jueves, 4 junio 2026
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A partir de 2026, estudiantes deberán enfrentar nueva prueba clave en lectura y escritura

El deterioro en los aprendizajes fundamentales del estudiantado costarricense encendió las alarmas del sistema educativo. Los resultados más recientes del Informe Estado de la Educación evidencian una situación preocupante: jóvenes de 15 años, que hoy cursan noveno año, muestran niveles de comprensión lectora y razonamiento matemático similares a los de un estudiante de tercer grado de primaria.

Este rezago no es reciente ni aislado, sino el reflejo de una tendencia sostenida que compromete la formación académica de toda una generación.

Caídas sostenidas en lectura, matemática y ciencias

El informe detalla que entre 2009 y 2022 se registró una disminución constante en el rendimiento del estudiantado. En ese periodo, las puntuaciones cayeron un 6,32 % en lectura, un 5,87 % en matemática y un 4,42 % en ciencias.

Estas cifras colocan a Costa Rica entre los países con mayor retroceso educativo en esos años, una señal de alerta para las autoridades y la comunidad educativa en general.

Una nueva evaluación con carácter permanente

Frente a este panorama, el Ministerio de Educación Pública confirmó que la prueba nacional de lectoescritura será obligatoria a partir del curso lectivo 2026. La decisión se toma luego de la aplicación de un plan piloto durante 2025, cuyos resultados respaldaron la necesidad de contar con una evaluación específica y permanente.

La nueva prueba buscará medir de manera directa las habilidades de lectura y escritura del estudiantado, consideradas la base para el aprendizaje en todas las demás materias.

Aspectos aún por definir

Desde el MEP indicaron que todavía está pendiente definir el peso porcentual que tendrá cada componente de la prueba, es decir, lectura y escritura. Ese detalle será anunciado antes de la entrada en vigencia oficial de la evaluación.

La institución asegura que el diseño final tomará en cuenta criterios técnicos y pedagógicos, con el fin de obtener información precisa y útil para la toma de decisiones.

Padres respaldan la medida

Madres y padres de familia consultados coinciden en que el rezago en lectoescritura debe enfrentarse desde edades tempranas. Consideran que una evaluación específica permitirá detectar debilidades a tiempo y aplicar acciones correctivas antes de que las brechas se profundicen.

Para muchos, la ausencia de mediciones claras en esta área ha dificultado comprender la magnitud real del problema en las aulas.

La lectoescritura como base del aprendizaje

El MEP sostiene que fortalecer la lectoescritura es un paso indispensable para revertir el deterioro acumulado en los aprendizajes. Una base sólida en lectura y escritura, señalan, tiene un impacto directo en el desempeño en matemática, ciencias y otras áreas del conocimiento.

Con la aplicación oficial de esta prueba a partir de 2026, la institución no solo pretende medir el rendimiento del estudiantado, sino impulsar mejoras reales y sostenidas en la calidad educativa del país.

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