miércoles, 3 junio 2026
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Saprissa pierde a Mariano Torres y a Fidel Escobar en el peor momento del campeonato

El camino hacia el título se le acaba de llenar de piedras y espinas al Deportivo Saprissa. Lo que ocurrió en el terreno de juego pasó a un segundo plano luego de que el Tribunal Disciplinario de la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF) sacara la guillotina y confirmara una serie de severas sanciones que desmantelan el esquema titular del cuadro morado, justo en la antesala de las decisivas semifinales del campeonato.

Los altercados con el delegado de la UNAFUT, la presión desbordada y el irrespeto a los oficiales de partido le pasaron una factura carísima a la institución tibaseña, tanto en lo económico como en lo deportivo.

Análisis Táctico: El cerebro y el candado, a la grada

Desde la perspectiva táctica, el golpe es devastador. El Saprissa no pierde a dos jugadores de relleno, pierde a sus dos jerarcas en la cancha.

El capitán y orquestador del mediocampo, Mariano Torres, así como el indiscutible líder de la zaga, el panameño Fidel Escobar, recibieron un aplastante castigo de tres partidos de suspensión cada uno. El motivo en ambos expedientes es idéntico: utilizar lenguaje ofensivo y proferir insultos directos contra el cuarteto arbitral. Además, cada jugador deberá desembolsar una multa de ₡200.000.

Esta inhabilitación significa que, a menos de que el departamento legal del Saprissa logre un auténtico milagro mediante apelaciones (algo estadísticamente improbable cuando se trata de insultos reportados en acta), Torres y Escobar se perderán la serie completa de semifinales y, en caso de que el equipo avance, tampoco estarían disponibles para el primer duelo de la final de fase. El cuerpo técnico tendrá que inventar un nuevo mediocampo sin su brújula argentina y rearmar una defensa que queda huérfana de su comandante.

Golpe a la taquilla y a La Cueva

El castigo no perdonó las gradas. El Tribunal también le clavó una multa de ₡525.000 al equipo, acompañada de una sanción que duele profundamente en la logística y el ambiente del estadio: la clausura del 20% del aforo de la gradería más económica (sector popular) por un encuentro.

Esta penalización se da como consecuencia directa de los disturbios y el comportamiento inapropiado de ciertos sectores de la afición durante el juego. Al purgarse este castigo precisamente en el partido de local de la semifinal, el Saprissa pierde no solo una importante inyección de dinero por concepto de taquilla, sino que verá disminuida la presión escénica que caracteriza a «La Cueva» en instancias finales.

Cartaginés también recibe su rasponazo

En la misma sesión disciplinaria, el Tribunal aprovechó para rayarle la cancha a otro de los invitados a la fiesta grande. El Club Sport Cartaginés también fue notificado de una sanción económica por ₡157.000. El motivo radica en una invasión pasiva de sus aficionados al perímetro del terreno de juego. Al tratarse de la primera incidencia de este tipo en la temporada, la sanción quedó solo en lo monetario, pero funciona como una estricta advertencia para la dirigencia brumosa de cara a la exigente logística de seguridad que deberán implementar en su propia serie semifinal.

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