El reloj no perdona y el Mundial 2026 ya nos respira en la nuca. Mientras en Tiquicia las miradas están puestas en el cierre del torneo local, en Panamá se desató una auténtica tormenta mediática que tiene como epicentro a «La Cueva» del Deportivo Saprissa. Los nombres de Tomás Rodríguez y Fidel Escobar están en la boca de todos los analistas canaleros, pero no precisamente para llenarlos de elogios, sino para cuestionar duramente si merecen o no un campo en la lista definitiva del técnico Thomas Christiansen.
Anotar en una final nacional puede ser suficiente para ganarse el aplauso de la Ultra, pero la exigencia de una Copa del Mundo es otro nivel, y el periodismo deportivo panameño no se anda con paños tibios a la hora de evaluar a sus legionarios en Costa Rica.
Análisis Táctico: El dilema de Tomás Rodríguez y sus números fríos
El caso del atacante Tomás Rodríguez es el que más roncha levanta en los debates tácticos. Recientemente, el propio seleccionador Christiansen confirmó en micrófonos costarricenses que el jugador está dentro de la «macro lista» o preselección. Sin embargo, figurar en el borrador no es garantía de subirse al avión.
En el rudo ecosistema de las redes sociales y programas deportivos panameños, los bandos están polarizados. Figuras mediáticas como el analista «Shebelut» (conocido como El Rey de la Gambeta) defienden a capa y espada que Rodríguez debe ser uno de los delanteros fijos de la «Marea Roja», poniéndolo al mismo nivel de José Fajardo o Cecilio Waterman, sin importar su intermitencia.
Pero la contraparte es letal. El reconocido y polémico periodista José Miguel Domínguez lidera el frente de rechazo táctico. Su argumento es contundente: un jugador que promedia cuatro goles en 19 partidos con la camiseta del Saprissa no tiene el peso estadístico para ser el «9» referente de una selección mundialista. Para este sector de la prensa, si Tomás va al Mundial, debe ser estrictamente como un peón por la banda (extremo) y no como el salvador del área rival.
El drama físico del «Comandante» y el dardo a la prensa tica
Si el debate de Tomás es estadístico, el de Fidel Escobar es puramente clínico y contextual. «El Comandante» viene saliendo de un auténtico calvario: una hernia lumbar que lo tuvo tres meses en el dique seco y del cual apenas viene sumando sus primeros minutos completos.
Christiansen fue claro: para ir al Mundial, Fidel tiene que jugar y demostrar que su cuerpo aguanta la altísima intensidad internacional. Sin embargo, en Panamá sienten que desde Costa Rica se está forzando su convocatoria.
El mismo periodista Domínguez lanzó una ácida crítica a la maquinaria mediática costarricense, asegurando que existe una campaña «muy obvia» impulsada desde San José para blindar al zaguero morado. El dardo cruzó la frontera con una frase lapidaria: argumentan que, si Escobar tuviera pasaporte tico, ya sería inamovible, pero que en el periodismo panameño «la duda es obligatoria» y no se pueden llevar jugadores por simple romanticismo o gratitud pasada.
A escasas ocho semanas de que ruede el balón en Norteamérica, la presión sobre los hombros de los morados es asfixiante. Mientras Rodríguez debe tapar bocas con goles y Escobar lucha contra su propio físico, el seleccionador Thomas Christiansen observa en silencio, con la pluma en la mano, listo para tomar la decisión final que alegrará o destrozará los sueños mundialistas en Tibás.


