miércoles, 3 junio 2026
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¡El Pelícano saca las garras! Hernán Medford amenaza a la prensa deportiva con ventilar sus «birritas»

En el fútbol costarricense, lo que pasa fuera de la cancha muchas veces genera más morbo que lo que ocurre en los 90 minutos de juego. Esta semana, el escrutinio público apuntó directamente al camerino del Deportivo Saprissa, luego de que circulara en redes sociales una fotografía de los jugadores Jefferson Brenes y Bancy Hernández compartiendo en una actividad social donde se observaban botellas de licor sobre la mesa.

La imagen cayó en un ecosistema mediático altamente inflamable, pero quien salió a apagar el incendio —o más bien a echarle gasolina a los críticos— fue el técnico Hernán Medford. Con una sonrisa en el rostro, pero con un mensaje afilado como una navaja, el estratega decidió no crucificar a sus jugadores y, en cambio, puso la lupa sobre quienes hoy fungen como jueces implacables: los periodistas.

Análisis Mediático: El dardo a los periodistas «mala leche»

Desde la perspectiva del manejo de crisis deportivas, la jugada de Medford fue una clase maestra de distracción y contraataque. Lejos de ceder a la presión y anunciar castigos públicos, el timonel le recordó a la prensa deportiva que nadie es intocable y que la vida social no es un pecado exclusivo de los futbolistas.

«Ojo, todos tenemos cola que nos pisen. El jugador de fútbol es público, el entrenador también, pero los periodistas también lo son. Ustedes tienen que cuidarse cuando están con su ‘birrita'», sentenció Medford frente a los micrófonos.

Pero la intervención no quedó ahí. En un tono sarcástico y jocoso, el técnico lanzó una advertencia que dejó un silencio incómodo en la sala de prensa: «Si hay un periodista mala leche, si lo agarramos en algo, lo vamos a publicar». Un claro mensaje de que, si la prensa decide jugar rudo invadiendo la privacidad, el banquillo técnico está dispuesto a devolver la cortesía.

La sombra de Alajuelense y el doble discurso

Para entender la molestia de Medford, es necesario contextualizar el ambiente tóxico que rodea al actual torneo. Hace escasas semanas, la acera del frente, Liga Deportiva Alajuelense, sufrió un terremoto interno tras un altercado en un condominio que terminó con fuertes sanciones disciplinarias para Alejandro Bran y medidas contra Kenneth Vargas.

Para el técnico morado, la viralización de la foto de sus jugadores no es una genuina preocupación por la disciplina, sino un intento mediático por «empatar» los escándalos entre los archirrivales. «Como en un lado salió un problema, entonces ahora se busca qué encontrar en el otro equipo», argumentó con aguda lectura del entorno.

El manejo del camerino: Ni normalizar, ni satanizar

El análisis profundo de las palabras de Medford revela su histórica filosofía de liderazgo. ‘El Pelícano’ fue claro en que tomarse unas cervezas en un cumpleaños no es una actividad deportiva, y por ende no debe «normalizarse» como parte del entrenamiento, pero rechazó categóricamente la satanización de un acto cotidiano.

Para Medford, el exceso de «moralistas» en redes sociales asfixia a los jugadores, quienes tienen absoluto derecho a una vida privada siempre y cuando no caigan en el abuso o la indisciplina. Bajo su mando, la ropa sucia se lava en casa; las correcciones o llamados de atención se manejan a puerta cerrada en el camerino, blindando al grupo de una exposición pública que, como él mismo advirtió, no perdona ni a los propios de pantalón largo.

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