viernes, 19 junio 2026
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Por qué las mujeres suelen orinar más seguido si sus vejigas son similares a la de los hombres

¿Por qué las mujeres van más al baño? No es solo cuestión de fuerza de voluntad

Las infecciones del tracto urinario, más frecuentes en mujeres debido a una uretra más corta, pueden dejar la vejiga hipersensible. Incluso después de superar la infección, muchas personas experimentan una necesidad persistente de orinar con mayor frecuencia.

A esto se suma un aspecto cultural poco discutido: desde niñas, muchas mujeres aprenden a “ir por si acaso”, a evitar baños públicos o a no esperar demasiado. Estos hábitos, adquiridos desde la infancia, pueden reducir la capacidad de la vejiga para estirarse adecuadamente, ya que se vacía antes de estar llena. Con el tiempo, esto afecta el control sobre la micción.

En contraste, a los varones se les da más margen. La socialización y las normas de género influyen: se les permite «aguantar» más, y la preocupación por la higiene suele recaer con más fuerza sobre las mujeres, lo que también condiciona su comportamiento en espacios públicos.

Durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre, el aumento de presión sobre la vejiga obliga a muchas mujeres a orinar con mayor frecuencia. Este cambio fisiológico se suma a los ya existentes.

Aunque la vejiga femenina no es más pequeña que la masculina, sí cuenta con menos margen de maniobra: por razones anatómicas, sociales y hormonales.

¿Se puede “reentrenar” la vejiga?

Sí. El entrenamiento vesical es una técnica avalada por el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) y la Asociación Británica de Cirujanos Urológicos. Consiste en aumentar progresivamente el tiempo entre visitas al baño, lo que ayuda a restablecer la comunicación entre la vejiga y el cerebro. Esta técnica mejora la tolerancia al llenado sin poner en riesgo la salud.

Cuando se combina con ejercicios del suelo pélvico, resulta especialmente útil para quienes padecen incontinencia urinaria o el síndrome de vejiga hiperactiva. Es una alternativa eficaz y no invasiva que permite recuperar el control de manera gradual.

Así que la próxima vez que alguien cuestione una parada extra al baño, vale la pena recordar: no se trata de una falta de voluntad ni de una “vejiga pequeña”. Se trata de anatomía, hábitos adquiridos y contextos hormonales y sociales.

Michelle Spear, profesora de Anatomía en la Universidad de Bristol, Reino Unido.

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