La OMS apuesta por encarecer productos nocivos para reducir su consumo, mientras el Gobierno prepara otra estrategia contra el contrabando.
OMS pide subir impuestos al tabaco mientras Costa Rica analiza hacer lo contrario
Costa Rica podría abrir en los próximos meses un debate donde salud pública y política fiscal parten, de entrada, desde posiciones opuestas.
Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene su recomendación de elevar los impuestos sobre los cigarrillos para desincentivar su consumo, el Gobierno costarricense anunció que prepara para setiembre una iniciativa que reduciría las cargas sobre tabaco y licor con el argumento de combatir el comercio ilegal.
El contraste ocurre en un país donde el tabaquismo representa una factura de cientos de miles de millones de colones para el sistema sanitario.
OMS defiende impuestos como herramienta de salud
La posición del organismo internacional parte de una lógica sencilla: cuando aumenta el precio de productos nocivos, su consumo puede disminuir y los Estados obtienen recursos adicionales para financiar servicios públicos.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, ha defendido los llamados impuestos saludables sobre tabaco, alcohol y bebidas azucaradas como una herramienta para prevenir enfermedades y financiar atención sanitaria.
La recomendación encuentra eco en sectores costarricenses.
La Red Nacional Antitabaco (Renata) señaló esta semana que la OMS plantea como referencia que la carga tributaria total sobre productos de tabaco represente al menos 75% de su precio final. Según esa organización, en Costa Rica ronda actualmente entre 53% y 54%.
Tabaquismo deja fuerte costo para la CCSS
El debate trasciende lo que paga una persona por una cajetilla.
Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), retomados por Teletica, estiman en más de ₡300 mil millones anuales el costo médico directo asociado al tabaquismo. A eso se sumarían más de ₡75 mil millones vinculados con pérdidas de productividad laboral.
La institución también calcula cerca de 2.174 fallecimientos evitables por año relacionados con el impacto del tabaco y una pérdida superior a 76.000 años de vida.
Ese costo es uno de los argumentos utilizados por quienes defienden mantener o aumentar los tributos.
Precio preocupa especialmente por fumadores jóvenes
Otro punto del debate es quién responde más rápidamente a una variación de precios.
Renata sostiene que adolescentes y adultos jóvenes son particularmente sensibles al costo de los cigarrillos porque suelen disponer de menos ingresos. La organización citó investigaciones nacionales según las cuales precios más altos pueden retrasar el inicio del consumo diario.
La preocupación aparece precisamente cuando el Ejecutivo plantea una dirección distinta.
CR Hoy informó que el Gobierno prevé presentar en setiembre una propuesta para reducir impuestos al tabaco y las bebidas alcohólicas como parte de su estrategia contra el contrabando.
Renata comparte la necesidad de atacar el mercado ilícito, pero cuestiona que abaratar el producto legal sea la respuesta. La organización sostiene que el problema requiere fortalecer controles aduaneros, trazabilidad y fiscalización.
La discusión que llegará al país, por tanto, no será únicamente tributaria. Pondrá frente a frente dos objetivos: combatir el contrabando sin abaratar un producto cuyo consumo genera una elevada carga sanitaria.
El siguiente momento clave llegará en setiembre, cuando el Ejecutivo presente su propuesta y quede claro cuánto pretende reducir los impuestos y bajo qué mecanismo.


