La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán llegó a su fin, según confirmó este miércoles el presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que el alto el fuego pactado entre ambos países «ha terminado» luego de una nueva escalada de ataques militares en Medio Oriente.
El anuncio fue realizado durante la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), donde el mandatario afirmó que continuar las negociaciones con Teherán ya no tiene sentido.
«Es una pérdida de tiempo tratar con ellos», declaró Trump al referirse al Gobierno iraní, dejando claro que Washington considera roto el acuerdo alcanzado meses atrás.
La ruptura de la tregua ocurre después de una nueva ofensiva militar estadounidense contra objetivos estratégicos en territorio iraní. De acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos, los bombardeos fueron ejecutados como respuesta a los ataques contra embarcaciones que transitaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por sus aguas circula una parte significativa del suministro energético mundial. Debido a ello, cualquier enfrentamiento en esa zona genera preocupación internacional por sus posibles efectos sobre el comercio, el precio del petróleo y la estabilidad económica global.
Tras la ofensiva estadounidense, Irán respondió con una serie de ataques dirigidos contra instalaciones militares de Estados Unidos ubicadas en países aliados del Golfo Pérsico.
Los Guardianes de la Revolución, principal fuerza militar de élite iraní, aseguraron mediante un comunicado difundido por la televisión estatal IRIB que lanzaron misiles y drones contra decenas de objetivos militares estadounidenses en Baréin y Kuwait.
Según esa versión, la operación alcanzó 85 instalaciones utilizadas por las fuerzas estadounidenses como parte de una primera respuesta a los bombardeos ordenados por Washington.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), responsable de las operaciones militares estadounidenses en Oriente Medio, informó que sus fuerzas atacaron sistemas de defensa aérea iraníes, centros de mando y control, radares costeros, plataformas vinculadas a misiles antibuque y más de 60 embarcaciones rápidas pertenecientes a los Guardianes de la Revolución.
El nuevo intercambio de ataques deja prácticamente sin efecto el acuerdo alcanzado entre ambos gobiernos en junio, cuando ambas partes habían aceptado un alto el fuego de 60 días con el objetivo de abrir una ventana de negociaciones para intentar poner fin al conflicto iniciado a finales de febrero.
Además de la respuesta militar, la administración de Trump anunció la reactivación de las sanciones relacionadas con la comercialización del petróleo iraní, una medida que busca aumentar la presión económica sobre Teherán y reducir una de sus principales fuentes de ingresos.
El recrudecimiento de las hostilidades incrementa la preocupación de la comunidad internacional, ya que un conflicto prolongado entre Estados Unidos e Irán podría afectar la seguridad en Medio Oriente, comprometer el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz y provocar nuevas repercusiones sobre los mercados energéticos internacionales.


