Una investigación que comenzó hace casi diez años por tráfico internacional de drogas terminó este lunes con la captura de un hombre de apellidos Alfaro Flores, señalado como presunto cabecilla de una estructura dedicada a legitimar capitales.
El operativo, denominado caso Lusso, incluyó 17 allanamientos realizados desde las 4 a. m. en Escazú, Santa Ana, Alajuela, Heredia y Pérez Zeledón. La acción fue dirigida por la Fiscalía de Legitimación de Capitales junto con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
El punto más llamativo fue una mansión ubicada en Escazú, valorada en aproximadamente $3 millones, donde fue detenido Alfaro, de 47 años. Según las autoridades, la vivienda cuenta con piscina, jacuzzi, gimnasio y cine privado, características que llamaron la atención por el alto nivel de vida que habría alcanzado el sospechoso.
El fiscal general Carlo Díaz explicó que este caso no nació de cero, sino que proviene del seguimiento a dos investigaciones anteriores de narcotráfico: Torrero y Manantiales. La diferencia, indicó, es que ahora el foco está puesto en el dinero, los bienes y las empresas que presuntamente habrían sido utilizadas para lavar capitales.
Uno de los antecedentes clave ocurrió el 13 de enero del 2016, cuando una avioneta matrícula TI-ATR salió del aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas, con rumbo declarado hacia Punta Islita y Tamarindo. Sin embargo, la aeronave terminó estrellada en Puerto Morazán, Chinandega, Nicaragua.
Dentro de la avioneta, las autoridades nicaragüenses encontraron 89 kilos de cocaína distribuidos en tres maletas. Los pilotos, de apellidos Campos y Arias, abandonaron la zona antes de la llegada de la Policía de Nicaragua y luego fueron ubicados en Costa Rica.
Ese episodio fue parte del caso Manantiales y, según la Fiscalía, permitió seguir el rastro de personas y bienes que años después aparecen vinculados al expediente Lusso.
Durante los allanamientos de este lunes, el OIJ decomisó 10 vehículos de alta gama valorados en cerca de $2,7 millones. Entre ellos figura un carro de aproximadamente $400.000, del cual, según las autoridades, existirían muy pocos ejemplares en el país.
Además, se anotaron 29 propiedades con un valor conjunto cercano a los $7 millones. También fueron intervenidas una cadena de gimnasios y una empresa recicladora, negocios que, de acuerdo con la investigación, habrían funcionado como fachadas para mover dinero de origen ilícito.
Díaz recalcó que las organizaciones criminales no solo deben ser perseguidas por el trasiego de drogas, sino también por el patrimonio que acumulan. La tesis de las autoridades es que golpear los bienes limita la capacidad operativa de estos grupos.
Junto a Alfaro Flores fueron detenidas otras siete personas, incluida una mujer con el mismo apellido del presunto líder. El director a. i. del OIJ, Michael Soto, indicó que el sospechoso habría involucrado a familiares dentro de la estructura investigada.
La Fiscalía adelantó que solicitará prisión preventiva contra los detenidos, al considerar que el poder económico del grupo podría facilitar una eventual salida del país o el ocultamiento de recursos, incluso mediante mecanismos como billeteras virtuales.


