La crisis eléctrica en Cuba volvió a escalar esta semana y mantiene a millones de personas enfrentando apagones prolongados, protestas vecinales y una creciente incertidumbre sobre el abastecimiento de combustible en la isla. Mientras el gobierno cubano responsabiliza directamente a Estados Unidos por el deterioro energético, Washington insiste en que el problema responde al colapso económico interno del sistema cubano.
Las autoridades de La Habana calificaron la situación como “particularmente tensa” y señalaron que las restricciones para importar petróleo han complicado seriamente la generación eléctrica del país.
Según datos oficiales, cerca del 65% del territorio cubano sufrió cortes simultáneos de electricidad el martes, en medio de temperaturas elevadas y una fuerte presión sobre el sistema energético nacional.
Cortes de hasta 19 horas diarias
En distintos sectores de La Habana y otras provincias, los apagones ya superan las 19 horas por día. En algunos lugares, los vecinos aseguran pasar más tiempo sin electricidad que con servicio.
La situación provocó manifestaciones aisladas en barrios de la capital cubana, donde residentes golpearon ollas y sartenes para expresar su molestia por la falta de energía. Testigos relataron que en algunas zonas se escuchaban gritos exigiendo el restablecimiento del servicio eléctrico.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció públicamente que el país atraviesa uno de sus momentos más difíciles en materia energética y admitió que las reservas de combustible prácticamente se agotaron.
Gobierno cubano señala “bloqueo energético”
El presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que la crisis actual responde al endurecimiento de las medidas estadounidenses impulsadas desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Según el gobierno cubano, las amenazas de sanciones y aranceles contra países que suministren petróleo a la isla han reducido drásticamente la llegada de combustible.
Desde finales de enero, Cuba solo ha recibido un cargamento importante de crudo procedente de Rusia, equivalente a unas 100.000 toneladas. Ese envío permitió aliviar temporalmente la situación durante abril, pero las autoridades reconocen que el suministro ya se consumió.
La administración cubana sostiene que el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos desde la década de 1960 ahora se refleja también en un “bloqueo energético” que afecta directamente el funcionamiento de hospitales, industrias, transporte y hogares.
Washington rechaza las acusaciones
Desde Estados Unidos, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que la crisis energética cubana es consecuencia de una economía “rota y disfuncional”.
Rubio afirmó que el problema no se resolverá mientras continúe el actual modelo político en la isla y reiteró una oferta de ayuda humanitaria valorada en 100 millones de dólares, bajo la condición de que sea administrada por la Iglesia católica.
Las declaraciones se producen en un momento de tensión diplomática entre ambos países, aunque todavía existen canales de diálogo abiertos. En abril se realizó una reunión diplomática de alto nivel en La Habana.
Sistema eléctrico envejecido y dependencia del petróleo
Gran parte de la electricidad cubana depende de siete centrales termoeléctricas con décadas de funcionamiento y frecuentes averías. Además, el país utiliza generadores de respaldo alimentados con diésel importado, muchos de ellos fuera de servicio por falta de combustible.
Cuba produce alrededor de 40.000 barriles diarios de petróleo pesado, insuficientes para sostener la demanda energética nacional.
Ante este panorama, el gobierno ha acelerado proyectos de energía solar con apoyo chino. Entre 2025 y 2026 se instalaron decenas de parques fotovoltaicos para intentar reducir la dependencia petrolera y evitar nuevos colapsos del sistema eléctrico nacional.


