Expertos advierten que ciertos alimentos pueden mantener al organismo en alerta e impedir un descanso realmente reparador
Esa galleta o bebida dulce antes de acostarse podría estar afectando más de lo que usted cree. Aunque muchas personas sienten una aparente sensación de calma tras consumir azúcar, la evidencia científica apunta a una realidad distinta: el cuerpo no logra relajarse por completo.
Un estudio de la Universidad de Konstanz encontró que ingerir glucosa antes de actividades de descanso mantiene al organismo en un estado de activación, incluso cuando la persona percibe tranquilidad. En otras palabras, la mente puede sentirse relajada, pero el cuerpo sigue “encendido”.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron a un grupo de adultos jóvenes divididos en dos: unos consumieron una bebida azucarada y otros solo agua antes de realizar actividades relajantes. Aunque ambos grupos reportaron sensaciones similares, las mediciones fisiológicas contaron otra historia.
Quienes habían ingerido azúcar presentaban una mayor frecuencia cardíaca y una activación más alta del sistema nervioso. Esto se relaciona directamente con el funcionamiento del llamado sistema nervioso autónomo, que regula cuándo el cuerpo debe estar en alerta y cuándo debe descansar.
Aquí entra en juego el sistema simpático, encargado de preparar al organismo para la acción. El consumo de azúcar lo estimula, ya que aporta energía inmediata. Esto puede provocar la liberación de hormonas como el cortisol, asociadas al estrés y la alerta, justo en el momento en que el cuerpo debería entrar en reposo.
Instituciones como la Clínica Mayo advierten que niveles elevados de cortisol durante la noche afectan directamente la calidad del sueño, dificultando procesos esenciales como la recuperación física y mental.
Además, publicaciones científicas como Sleep Medicine Reviews han señalado que consumir azúcares simples en la noche se vincula con un sueño más fragmentado y menos profundo. Esto significa que, aunque usted duerma varias horas, no necesariamente está descansando bien.
El sueño profundo es clave para el cuerpo: es cuando se reparan tejidos, se fortalece el sistema inmunológico y el cerebro procesa la información del día. Si esa fase se ve interrumpida, las consecuencias pueden sentirse al día siguiente en forma de cansancio, falta de concentración o irritabilidad.
Por su parte, la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda evitar alimentos ricos en azúcar antes de acostarse, precisamente por su impacto en la continuidad y calidad del descanso.
Eso sí, no todo es negativo. El estudio también detectó que la glucosa puede mejorar el rendimiento en tareas de atención inmediata. Sin embargo, ese “empujón” viene acompañado de una activación fisiológica que no es compatible con el descanso nocturno.
En el contexto actual, donde muchas personas en Costa Rica manejan rutinas exigentes y altos niveles de estrés, cuidar los hábitos antes de dormir se vuelve clave. Reducir el consumo de azúcar en la noche es una medida sencilla que puede marcar una diferencia importante en la calidad del sueño.
Al final, el mensaje es claro: no todo lo que relaja la mente ayuda al cuerpo. Evitar los dulces antes de acostarse puede ser un pequeño cambio con un gran impacto en su descanso y bienestar diario.


