Seis años después de haber sacudido el escenario político nacional, el caso de la Unidad Presidencial de Análisis de Datos (UPAD) vuelve a ocupar titulares, tras confirmarse nuevas diligencias impulsadas por el Organismo de Investigación Judicial que apuntan directamente al análisis de equipos electrónicos del expresidente Carlos Alvarado Quesada.
La investigación entra así en una fase técnica clave: el estudio forense digital de celulares y computadoras vinculadas al exjerarca. Este proceso busca reconstruir posibles comunicaciones, rastrear archivos y establecer si hubo manejo indebido de información en torno al funcionamiento de la polémica unidad.
Un caso que marcó la agenda política
El escándalo del UPAD se destapó en febrero del 2020, durante la administración Alvarado, tras cuestionamientos sobre la creación de una instancia dentro de Casa Presidencial que, presuntamente, tenía acceso a datos sensibles de ciudadanos sin claridad en los controles ni en los alcances legales.
La controversia generó allanamientos, investigaciones judiciales y un amplio debate sobre privacidad, uso de datos personales y límites del poder estatal. Desde entonces, el expediente ha permanecido abierto, aunque con avances discretos.
La clave está en los dispositivos
Según fuentes cercanas al proceso, el objetivo de esta nueva etapa es determinar si en los dispositivos existen registros que evidencien instrucciones, intercambios de información o decisiones relacionadas con la operación del UPAD.
El análisis forense digital es una herramienta determinante en este tipo de casos, ya que permite recuperar datos incluso eliminados, así como reconstruir cronologías de eventos y relaciones entre actores involucrados.
Implicaciones y posible rumbo del caso
La reactivación de estas diligencias podría marcar un punto de inflexión en el expediente, dependiendo de los hallazgos que surjan del análisis técnico. De encontrarse elementos relevantes, estos podrían fortalecer la investigación y eventualmente derivar en nuevas acciones judiciales.
El caso UPAD vuelve así al centro del debate público, en un contexto donde la protección de datos y la transparencia institucional continúan siendo temas sensibles en Costa Rica, especialmente cuando se vinculan a decisiones tomadas desde las más altas esferas del poder.


