En medio de una conversación que ha tomado fuerza en redes sociales, el diputado del Ariel Robles, representante del Frente Amplio, salió al paso de los cuestionamientos y fue enfático al negar cualquier consumo de marihuana.
El legislador abordó el tema sin evasivas durante una entrevista que rápidamente comenzó a circular en plataformas digitales. Ahí, dejó claro que no tiene nada que ocultar y que incluso estaría dispuesto a someterse a pruebas para demostrarlo.
“Yo no fumo, no consumo marihuana. Podrían venir y sacarme sangre y revisarla, no van a encontrar nada”, aseguró, marcando una postura firme ante lo que considera señalamientos sin fundamento.
Rechazo al señalamiento público
Más allá de la aclaración, Robles también dejó ver su incomodidad con la necesidad de tener que defenderse públicamente. Según explicó, este tipo de cuestionamientos responden más a ataques que a preocupaciones legítimas.
El diputado insistió en que no debería verse obligado a justificar aspectos personales ante acusaciones que, a su criterio, carecen de sustento real y buscan desviar la atención.
Crítica al enfoque del debate nacional
El tema tomó un giro más amplio cuando el legislador cuestionó el foco de discusión en el país. Para Robles, existe una tendencia a centrar la atención en el consumo individual, particularmente entre jóvenes, mientras se dejan de lado problemas estructurales de mayor impacto.
En su intervención, hizo énfasis en que Costa Rica enfrenta desafíos más complejos relacionados con redes de corrupción y narcotráfico, los cuales —según su criterio— no reciben el mismo nivel de escrutinio.
“Se habla de los muchachos que consumen, pero no de los grandes narcos ni de quienes se benefician de la corrupción”, señaló.
Estigmatización y discurso público
El diputado también puso sobre la mesa el tema del estigma social. Considera que el señalamiento hacia ciertos sectores, especialmente jóvenes, genera una narrativa desigual, donde se juzga con severidad a unos mientras otros actores, con mayor poder, pasan desapercibidos.
Desde su perspectiva, el debate debería enfocarse en quienes tienen vínculos con estructuras delictivas o en actos de corrupción que afectan directamente al país.
Sus declaraciones se suman a una discusión más amplia que sigue creciendo en Costa Rica, donde temas como seguridad, drogas y transparencia pública continúan generando posiciones encontradas tanto en la política como en la ciudadanía.


