La tranquilidad cotidiana de Alajuela se vio sacudida en los últimos días tras viralizarse varios videos que muestran un tenso encuentro entre un ciudadano estadounidense y un habitante de la calle ampliamente conocido en la comunidad.
El episodio, que en realidad ocurrió semanas atrás pero resurgió con fuerza en redes sociales, tiene como protagonista a Miguel Ángel, apodado “El Guasón”, un personaje habitual en la llamada Ciudad de los Mangos. Su apodo responde a la particular forma en que suele maquillarse, evocando al icónico villano de la saga de Batman, lo que lo ha convertido en una figura reconocida entre vecinos y comerciantes.
Según se aprecia en las grabaciones, el extranjero —quien se identifica en plataformas digitales como vinculado a una iglesia evangélica y a la enseñanza de teología— abordó al alajuelense mientras lo filmaba sin su autorización. Durante el intercambio, utilizó expresiones de carácter religioso para referirse a él de forma ofensiva, llamándolo “demonio” en reiteradas ocasiones.
La reacción de Miguel Ángel no se hizo esperar. Visiblemente incómodo, cuestionó al hombre por seguir grabándolo y le exigió explicaciones, incluso intentando comunicarse en inglés para asegurarse de que su mensaje fuera comprendido. En medio del altercado, defendió su vivencia personal y cuestionó el conocimiento religioso de su interlocutor.
Lejos de calmar la situación, el estadounidense continuó con su discurso, llegando incluso a pronunciar frases de reprensión religiosa antes de retirarse del lugar, lo que intensificó la tensión del momento.
Aunque los hechos ocurrieron en febrero, el caso tomó notoriedad recientemente luego de que una comerciante de la zona difundiera nuevamente el material. Se trata de Stephanie, propietaria de una taquería en el sector de El Carmen y cercana al afectado, quien decidió visibilizar lo sucedido para denunciar el trato recibido.
En su publicación, la mujer no solo expuso el incidente, sino que también hizo un llamado a la empatía. Aseguró que Miguel Ángel es una persona respetuosa y que, pese a su condición, mantiene una relación cercana con quienes lo conocen en la comunidad. Además, cuestionó el uso de discursos religiosos para atacar o descalificar a otros.
La difusión de los videos provocó una oleada de reacciones en redes sociales. Numerosos usuarios expresaron su molestia por la actitud del extranjero y manifestaron respaldo hacia el habitante de la calle, destacando su trato amable y su presencia constante en la vida cotidiana de Alajuela.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el respeto a la dignidad humana, especialmente en contextos de vulnerabilidad social, así como el uso responsable de las redes sociales y la exposición de terceros sin consentimiento.


