lunes, 22 junio 2026
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Una mujer en Inglaterra es condenada por mantener a una esclava en su casa

Lo que durante años pareció una dinámica doméstica “normal” terminó revelándose como uno de los casos más estremecedores de esclavitud moderna en el sur de Inglaterra. Una mujer fue declarada culpable por haber mantenido sometida a otra persona durante más de dos décadas, obligándola a realizar labores domésticas bajo violencia, aislamiento y privaciones extremas.

El fallo fue emitido el pasado 21 de enero por el Tribunal de la Corona de Gloucestershire, que encontró responsable a Amanda Wixon, de 56 años, por los delitos de encarcelamiento ilegal y múltiples agresiones físicas. La sentencia definitiva se conocerá el próximo 12 de marzo, mientras la acusada permanece en libertad bajo fianza.

Una relación que comenzó en la adolescencia

La víctima, hoy de 40 años, conoció a la familia Wixon en 1996, cuando apenas tenía 16. En aquel momento, la familia asumió la “responsabilidad” de su cuidado, lo que derivó en que la joven se mudara con ellos. Con el paso del tiempo, esa relación se transformó en una situación de control absoluto y dependencia forzada.

De acuerdo con la investigación policial, la mujer fue privada de libertad durante aproximadamente 25 años. No podía salir de la vivienda, no tenía acceso a atención médica ni dental, y su alimentación era severamente limitada.

Trabajo forzado y violencia constante

Durante años, la víctima fue obligada a limpiar la casa, barrer, cocinar y encargarse del cuidado de los diez hijos de Wixon. Todo esto bajo amenazas y castigos físicos. Según el tribunal, debía pasar largas horas de rodillas mientras realizaba las tareas del hogar.

Las agresiones eran frecuentes y brutales. La mujer relató haber sido golpeada, estrangulada y humillada de distintas formas. En uno de los episodios más graves, su cabeza fue sumergida en un inodoro y luego se le vertieron productos de limpieza en la garganta.

La violencia también dejó secuelas permanentes. Tras ser golpeada con un palo de escoba, perdió todos sus dientes. Además, le cortaban el cabello a la fuerza como forma de castigo y control.

Condiciones de vida indignas

Las imágenes difundidas por la Policía de Gloucestershire muestran la habitación donde dormía la víctima: un espacio insalubre, sin condiciones mínimas de higiene ni dignidad. Vestía ropa usada, no se le permitía lavarse con regularidad y, en muchos casos, solo podía comer una vez al día, generalmente sobras.

La investigación reveló que, en ocasiones, la mujer escondía dulces para comerlos a escondidas cuando el hambre era insoportable.

El intento de escapar y el descubrimiento del caso

Pese al control constante, en 2021 la víctima logró acceder a un teléfono celular en secreto y pedir ayuda. También uno de los hijos de Wixon alertó a las autoridades sobre lo que ocurría dentro de la casa.

Cuando finalmente fue rescatada, las autoridades encontraron a una mujer desnutrida, sin dientes, con el cabello cortado a la fuerza y con evidentes secuelas físicas y psicológicas tras años de abuso.

Un recordatorio de que la esclavitud no es cosa del pasado

El caso ha generado una fuerte reacción en Inglaterra y reavivó el debate sobre la esclavitud moderna, una realidad que, aunque suele asociarse a contextos lejanos, aún ocurre en sociedades desarrolladas y puertas adentro de hogares comunes.

Las autoridades británicas subrayaron que este caso evidencia cómo el abuso puede pasar desapercibido durante años cuando se normaliza el control, el silencio y la violencia, incluso dentro de una familia.

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