martes, 23 junio 2026
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Venezuela rechaza alerta de EE. UU. y asegura que el país vive en calma tras tensión diplomática

El Gobierno de Venezuela reaccionó con firmeza ante una nueva alerta de seguridad emitida por Estados Unidos, en la que se advierte a sus ciudadanos sobre presuntos riesgos asociados a la presencia de milicias armadas en territorio venezolano. Desde Caracas, el mensaje fue claro: la advertencia carece de fundamento y responde, según el Ejecutivo, a una narrativa construida sin sustento real.

A través de un comunicado oficial, la Cancillería venezolana rechazó los señalamientos y aseguró que el país se mantiene en un estado de normalidad, con estabilidad en sus principales centros urbanos y sin alteraciones en el orden público.

“Relatos inexistentes”, según la Cancillería

El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó la alerta estadounidense como una construcción artificial de riesgo. En el texto, el régimen sostuvo que las afirmaciones sobre grupos armados fuera del control estatal no se ajustan a la realidad y afirmó que todo el armamento de la República está bajo custodia del Estado, al que definió como el único actor con control legítimo de la fuerza.

Asimismo, el Gobierno aseguró que las carreteras, puntos de control, servicios básicos y dispositivos de seguridad operan con normalidad en todo el país, y que no existe ninguna situación que justifique una advertencia de ese nivel.

Estados Unidos mantiene su llamado a no viajar

Pese a la respuesta venezolana, Estados Unidos ratificó su recomendación de no viajar a Venezuela y pidió a sus ciudadanos que aún se encuentran en ese país que lo abandonen cuanto antes. La advertencia se mantiene en el nivel más alto de riesgo y señala que la situación de seguridad sigue siendo cambiante.

Washington argumenta que existen reportes sobre la actuación de grupos armados y recuerda otros factores de riesgo, como fallas en los servicios públicos, interrupciones eléctricas y limitaciones en la atención médica, especialmente para extranjeros.

Un contexto marcado por la crisis política

La alerta estadounidense se emite en un momento particularmente delicado para Venezuela, apenas una semana después de la captura del presidente Nicolás Maduro y la conformación de un Ejecutivo encargado, liderado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Este giro político ha incrementado la incertidumbre y ha tensado aún más las relaciones con Estados Unidos.

Desde 2019, Washington retiró a todo su personal diplomático de Caracas y mantiene suspendidos los servicios consulares, una situación que limita la capacidad de asistencia directa a sus ciudadanos en territorio venezolano.

Señales de acercamiento diplomático

A pesar del cruce de declaraciones, en los últimos días ambas partes han dejado entrever una posible apertura. El Gobierno venezolano anunció el inicio de contactos exploratorios con Estados Unidos para evaluar un eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas, incluyendo el intercambio de delegaciones.

Este contraste entre advertencias de seguridad y gestos diplomáticos refleja la complejidad del momento que atraviesa la relación bilateral, marcada por la desconfianza, pero también por la necesidad de canales de diálogo.

Una disputa por el relato internacional

Más allá de la seguridad interna, el choque entre Caracas y Washington evidencia una batalla por la narrativa ante la comunidad internacional. Mientras Venezuela insiste en proyectar una imagen de control y estabilidad, Estados Unidos mantiene un discurso de riesgo y cautela extrema.

El desenlace de esta confrontación discursiva podría tener efectos directos no solo en la percepción internacional del país sudamericano, sino también en el rumbo de las relaciones diplomáticas y en la situación de los ciudadanos extranjeros que aún permanecen en Venezuela.

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