En un giro inesperado dentro del convulso panorama político costarricense, la diputada oficialista Pilar Cisneros Gallo anunció su renuncia al puesto de estratega de comunicación de la campaña presidencial de Laura Fernández, precandidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO). La decisión llega apenas 19 días después de haber sido presentada como la figura central en la articulación de esta naciente fuerza electoral vinculada al chavismo costarricense.
Cisneros, quien tuvo un rol protagónico al oficializar públicamente el lanzamiento del PPSO como “el partido del rodriguismo”, admitió sentirse sobrecargada y sin la energía necesaria para continuar en una tarea de esa magnitud. “Ya yo no tengo ni la energía, ni la capacidad para dedicarme a algo tan serio como la estrategia de comunicación de una campaña”, expresó la legisladora en entrevista con Radio Columbia.
Aunque abandona su rol operativo, Cisneros aseguró que continuará como asesora externa, brindando apoyo desde una posición más periférica. Según confirmó, ya se encuentra en conformación un nuevo equipo que asumirá la comunicación política del movimiento.
Desgaste político y fracturas internas
El abandono de Cisneros no se da en un vacío. Su renuncia ocurre en medio de un debilitamiento progresivo de la alianza chavista que impulsa la candidatura de Fernández, exministra de la Presidencia durante la actual administración. Solo en los últimos días, dos partidos políticos han decidido apartarse del bloque: primero el partido Esperanza y Libertad, y ahora el Partido Renacer Democrático (PRD).
Carlos Palacios Franco, presidente de Esperanza y Libertad, no se guardó nada al justificar su salida. Habló de una “dirigencia tóxica”, imposiciones de silencio y una sensación de haber sido “utilizados y burlados”. Por su parte, el PRD no ha dado declaraciones oficiales, pero su salida incrementa la percepción de desintegración del proyecto político.
De las cinco agrupaciones que inicialmente formaron parte del anuncio de unidad encabezado por Cisneros y Fernández el pasado 10 de julio, únicamente tres permanecen a bordo. La falta de cohesión interna y las recientes fugas generan dudas sobre la sostenibilidad del proyecto chavista rumbo a las elecciones presidenciales del 2026.
¿Qué sigue para Laura Fernández?
Hasta el momento, la precandidata Fernández no se ha pronunciado públicamente sobre la renuncia de su principal figura estratégica. Esta ausencia de respuesta podría reflejar la necesidad de reestructurar con urgencia su equipo de campaña para evitar más fugas y reforzar su presencia de cara a una contienda que ya se perfila reñida.
La renuncia de Pilar Cisneros, una figura de peso dentro del oficialismo y quien ha sido una de las principales escuderas del presidente Rodrigo Chaves, podría tener repercusiones no solo en la campaña del PPSO, sino también en el equilibrio interno del movimiento rodriguista. No es un simple cambio de roles, es una señal de desgaste en un engranaje político que aún no termina de definirse ni consolidarse.
Contexto político: una alianza sin raíces firmes
La creación del PPSO —partido inscrito recientemente como vehículo político del chavismo tico— se presentó como una alternativa “ciudadana” al desgaste de los partidos tradicionales. Sin embargo, desde su lanzamiento ha estado rodeado de polémicas, salidas abruptas, y ahora, la baja de su principal operadora política.
En la práctica, la figura de Cisneros funcionaba como una especie de “sello de garantía” para un sector del oficialismo que aún no tiene claro si apoyará a Fernández, buscará otra alternativa, o esperará directrices del propio presidente Chaves.
Lo que parecía una sólida coalición para enfrentar el 2026, ahora enfrenta un severo desafío de credibilidad. La salida de Pilar Cisneros no solo deja un vacío en la estrategia, sino que pone sobre la mesa una interrogante mayor: ¿tiene el chavismo costarricense un proyecto real o es solo una agrupación sin raíces que se desmorona al primer contratiempo?


