David Ochy, empresario y exaspirante a la presidencia de Panamá, fue entregado a su país tras permanecer meses detenido en suelo costarricense por una acusación de blanqueo de capitales.
En un operativo coordinado por la Interpol, con apoyo del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), David Ochy fue extraditado la mañana de este miércoles desde el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría. Su traslado contó con fuerte seguridad, debido a la magnitud de las causas judiciales que enfrenta en Panamá.
La orden internacional de captura contra Ochy se originó por su vinculación al caso “New Business”, una investigación que apunta a la compra del grupo editorial EPASA (dueño de diarios panameños como Crítica y El Panamá América), supuestamente financiada con fondos públicos durante el mandato del expresidente Ricardo Martinelli.
Ochy, ampliamente conocido en Panamá como un empresario con fuertes inversiones en infraestructura, también ha sido investigado por presuntas irregularidades en la ampliación de la autopista Arraiján-La Chorrera, una de las obras viales más grandes del país canalero.
¿Qué hacía en Costa Rica?
El exaspirante presidencial fue detenido en Guápiles, en el cantón caribeño de Pococí, el pasado 5 de diciembre de 2024. Según fuentes del OIJ, llevaba meses viviendo en la zona, donde incluso habría realizado inversiones de alto valor, posiblemente como estrategia para establecerse en el país y continuar con su actividad empresarial mientras enfrentaba el requerimiento internacional.
Durante su estancia, permaneció en la cárcel de San Sebastián mientras se resolvía el proceso de extradición. Las autoridades costarricenses acataron el mandato de Interpol y tras completar los trámites judiciales, finalmente lo devolvieron a Panamá para enfrentar los cargos penales que pesan sobre él.
Contexto del caso “New Business”
El expediente “New Business” sacudió a la clase política panameña al destapar un esquema de desvío de fondos públicos para adquirir medios de comunicación y así controlar la narrativa informativa del país. La Fiscalía panameña señala a varios empresarios y funcionarios por este esquema, entre ellos a Ochy, quien habría canalizado recursos a través de sociedades anónimas para facilitar la operación.
El caso no solo expone corrupción de alto nivel, sino que también ha abierto el debate sobre el uso de medios como herramienta política en Centroamérica. La relación de Ochy con el expresidente Martinelli ha sido particularmente observada, dado que este último también enfrenta múltiples procesos judiciales por corrupción y enriquecimiento ilícito.
En resumen, la extradición de David Ochy marca otro capítulo en la lucha regional contra el crimen financiero y la corrupción política. Costa Rica, en este caso, cumplió con su deber de cooperación internacional, enviando un mensaje claro: el país no será refugio para quienes intentan evadir la justicia en sus naciones de origen.
Este tipo de procesos también despiertan una alerta sobre cómo estructuras empresariales y políticas pueden cruzar fronteras para ocultar operaciones irregulares, algo que los sistemas judiciales centroamericanos buscan combatir cada vez con más coordinación.


