miércoles, 3 junio 2026
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“Pasé de estar en pañales a caminar otra vez”: el emotivo testimonio de Paola, la única sobreviviente del accidente en Pico Blanco

Han pasado casi ocho meses desde aquella tarde trágica en la que una avioneta se estrelló en el cerro Pico Blanco, cobrando la vida de todos a bordo… excepto una persona. Su nombre es Paola Amador, y hoy su testimonio no solo inspira, sino que también visibiliza el largo y duro camino que implica sobrevivir.

En un episodio reciente del podcast “Un Café en La Central”, producido por el Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, Paola abrió su corazón y relató cómo ha sido reconstruir su vida desde cero tras sobrevivir a un impacto aéreo que le dejó severas lesiones en la columna, cadera y tobillos.

“Pensé que solo estaba quebrada”, confesó con una sonrisa, mientras relataba cómo subestimó la magnitud de sus heridas en el momento del accidente. Pero el camino fue más largo de lo que imaginó: hospitalizaciones, terapias, cirugías, pérdidas físicas y también emocionales.

“Volví a ser como una bebé”

Acostumbrada a ser una mujer independiente, lo más difícil para Amador no fue solo el dolor físico, sino la dependencia total. “Me tenían que cambiar el pañal, darme la ropa, bañarme… Yo, que hacía todo sola, tuve que perder la vergüenza, dejarme ayudar”, relató.

Durante su proceso de recuperación, la paciencia fue su mayor aprendizaje. Pasó de estar postrada en una cama a usar silla de ruedas, luego andadera, muletas y finalmente un bastón. Hoy, aunque aún no ha recibido el alta definitiva, ya camina y realiza sus tareas cotidianas sin asistencia.

Hambre, sed y el frío de la montaña

Uno de los momentos más impactantes del podcast fue cuando recordó el instante en que los equipos de rescate lograron ubicarla. “Les pedía agua porque tenía mucha sed, solo me dieron unas gotitas… y sentía hambre, a pesar de todo tenía hambre”, dijo, evidenciando la crudeza de aquellas horas inmóvil y con dolor, esperando ayuda en medio del frío y el aislamiento.

A pesar de la confusión, logró responder preguntas básicas a los socorristas, aunque no podía sostener una conversación larga. “Estaba muy adolorida, con frío, pero consciente. Me aferré a la vida como pude”, comentó.

Un mensaje de resiliencia para Costa Rica

Hoy, desde su casa, Amador vuelve poco a poco a la normalidad. Aunque sigue en tratamiento, su actitud es una lección viva de superación. “Estoy súper bien, aún con cosillas pendientes, pero ya camino, hago mis cosas sola y sigo recuperándome”, afirmó con voz firme.

Este accidente aéreo marcó la historia reciente del país, pero el relato de Paola es la parte luminosa dentro de la oscuridad. Su historia nos recuerda que, aun en los peores escenarios, la vida se abre paso si hay fe, fuerza y voluntad.

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