La repentina muerte del abogado y empresario Alberto Rodríguez Baldí, conocido popularmente como Baldi, abrió un nuevo capítulo de tensión en la vida nacional. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó que se encuentra en curso una investigación para esclarecer las circunstancias de su fallecimiento, ocurrido el pasado martes 9 de setiembre en Escazú.
De acuerdo con el informe oficial, el cuerpo fue hallado en una vivienda en el sector de Trejos Montealegre. Tras el levantamiento del cadáver, este fue remitido a la Morgue Judicial, donde se le practicó la autopsia correspondiente, pues se trata de “una muerte en investigación”, según detalló la policía judicial. La primera versión apunta a un paro cardiorrespiratorio, aunque el dictamen forense será clave para cerrar dudas.
El deceso del empresario no solo deja luto entre familiares y allegados, sino que también acentúa un fuerte conflicto patrimonial en torno al Baldi Hot Springs Hotel Resort & Spa, su creación más reconocida en La Fortuna de San Carlos.
El pleito por los bienes venía gestándose desde antes de su fallecimiento. Tras un divorcio en 2025 con su tercera esposa, Lidieth Solano, Rodríguez Baldi inició una nueva relación con Paola Otoya, con quien convivía en San Rafael de Escazú. Sin embargo, el hotel —inscrito a nombre de su madre, Minerva Baldi— ya era motivo de discusiones familiares.
Apenas se confirmó su muerte, la madre del empresario acudió al resort acompañada de un sobrino para tomar posesión de las instalaciones. Sin embargo, la seguridad privada del lugar, que habría recibido órdenes de uno de los hijos de Rodríguez Baldi, le negó el ingreso. Esto mientras parientes, amigos e hijos del fallecido le rendían homenaje en su funeral.
Alberto Rodríguez Baldi, nacido el 10 de enero de 1958 en Zarcero, estudió Derecho en la Universidad de Costa Rica (UCR) y luego se consolidó como figura destacada en el sector turístico e inmobiliario. Además de su faceta empresarial, fue un personaje muy activo en redes sociales, desde donde lanzó fuertes críticas y cuestionamientos a los gobiernos de turno.
Hoy, su legado enfrenta un desenlace incierto: la justicia deberá definir tanto las causas de su muerte como el futuro de sus bienes, en medio de una familia dividida por disputas legales y económicas que parecen apenas comenzar.


