sábado, 20 junio 2026
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Lo que hallaron los policías en un viejo hotel de San José dejó a todos con el corazón en la mano

Vivían solos en un cuarto: el caso de dos niños venezolanos que conmovió a los oficiales en San José.

Un operativo realizado en pleno corazón de San José dejó al descubierto una realidad que sigue golpeando a cientos de familias migrantes en Costa Rica: dos niños venezolanos de apenas 13 años vivían completamente solos dentro de un antiguo hotel capitalino, sin acompañamiento de adultos y resolviéndose por sus propios medios.

El hallazgo se dio durante una intervención interinstitucional que tuvo lugar esta semana en el edificio que anteriormente funcionaba como el Hotel El Dorado, ubicado en el centro de la capital. La Policía Municipal de San José, en conjunto con la Fuerza Pública, Migración, el Ministerio de Salud y el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), ingresaron al inmueble como parte de una acción dirigida a revisar cuarterías en situación crítica.

Padres ausentes, niños en abandono

Fue el director de la Policía Municipal, Marcelo Solano, quien compartió públicamente los detalles de este caso que ha conmovido a muchos. A través de su cuenta oficial en la red social X (antes Twitter), Solano relató que los menores habían sido encontrados completamente solos, gestionando su alimentación en los alrededores del hotel, sin ninguna supervisión adulta. Posteriormente, se logró determinar que los padres de los menores se encontraban en Guanacaste, separados de sus hijos por razones que aún no han sido del todo esclarecidas.

Más que un caso aislado: 10 niños venezolanos bajo custodia del PANI en una semana

Este caso no es una excepción. En tan solo una semana, diez niños venezolanos han sido trasladados al PANI tras ser identificados en condiciones de vulnerabilidad o abandono en distintos operativos realizados en San José. En la intervención más reciente, las autoridades abordaron a 27 adultos y 13 menores en una sola acción.

Según los cuerpos policiales, muchas de estas familias migrantes enfrentan serias dificultades para mantenerse juntas bajo condiciones dignas, lo que ha llevado a que menores terminen viviendo en espacios inseguros, sin supervisión, o incluso trabajando en la informalidad.

El drama de las cuarterías y el reto migratorio

El antiguo hotel donde se descubrió esta situación forma parte de una red creciente de cuarterías improvisadas que operan como refugio temporal para personas migrantes, muchas de las cuales no cuentan con estatus migratorio regular ni recursos económicos estables. Estos lugares, usualmente insalubres, carecen de control, condiciones básicas de higiene y medidas de seguridad para proteger a los menores.

Las autoridades insisten en la necesidad de fortalecer el acompañamiento estatal y las acciones conjuntas para identificar situaciones de riesgo, pero también en la urgencia de políticas migratorias más efectivas que garanticen protección tanto para los niños como para las familias que llegan al país buscando mejores oportunidades.

¿Qué sigue para los menores?

Tras el hallazgo, ambos niños fueron puestos bajo la protección del PANI, que ahora deberá determinar si existe un entorno familiar seguro al que puedan reintegrarse o si requerirán medidas de protección a más largo plazo. El caso también está siendo analizado por Migración y otras entidades para determinar el estatus legal de los padres y evaluar el cumplimiento de sus deberes como responsables.

Mientras tanto, el operativo en cuarterías continuará en las próximas semanas, según informaron las autoridades, con el fin de identificar más casos de riesgo social y frenar el avance de estructuras habitacionales improvisadas que vulneran los derechos de niños, niñas y adolescentes.

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