El enigma en torno a los ¢3,293.8 millones desaparecidos de la bóveda del Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) presenta un misterio difícil de resolver, no por la extracción de los billetes en sí, sino por la forma en que se «perdió» esta impresionante suma de dinero.
Jaime Murillo Víquez, gerente general interino del banco, abordó esta desconcertante situación en una conferencia de prensa que confirmó tanto el monto sustraído del área de Administración de Numerario, una unidad encargada de administrar los billetes y monedas de la entidad, como la presentación de una denuncia penal en el Ministerio Público contra cinco funcionarios por los presuntos delitos de peculado e incumplimiento de deberes.
La gran pregunta que ronda este caso es cómo se logró extraer esta millonaria suma de la bóveda sin dejar rastro. Esta interrogante es precisamente el foco central de la investigación que está siendo llevada a cabo tanto por el BNCR como por las autoridades judiciales.
Murillo Víquez explicó que la Administración de Numerario se encarga principalmente de procesar todo el efectivo que proviene de los proveedores externos. Estos recolectan depósitos de los clientes, los procesan inicialmente y luego se verifica que ese procesamiento sea correcto.
Sin embargo, el área en la que se encuentra esta dependencia cuenta con controles de ingreso y salida sumamente rigurosos. Está completamente monitoreada por cámaras de televisión en el 100% de su superficie, lo que queda registrado. La presunción es que salir con una bolsa de efectivo, o incluso algo parecido a una bolsa, va en contra de los controles establecidos y, en teoría, debería ser imposible. De hecho, es un área en la que no se permite ingresar con ningún objeto que pueda asemejarse a una bolsa o un bolso. Incluso el bolso del almuerzo está prohibido, y cuando el personal sale, está sujeto a una revisión por parte de un oficial de seguridad.
El misterio persiste, ya que hasta el momento no se ha podido determinar la forma en que el dinero pudo haber sido extraído, si es que eso fue lo que sucedió.
El Banco Nacional detectó estas inconsistencias en la revisión de los procesos internos, específicamente una discrepancia contable entre los registros y el dinero en custodia de uno de los funcionarios denunciados, desde agosto pasado, y la confirmó en octubre.
Los empleados denunciados ante la Fiscalía incluyen a dos supervisores del área, un técnico, un custodio y un contador, cuatro de ellos son hombres y una mujer. La incógnita que rodea a este caso sigue sin resolverse, y la investigación continúa en busca de respuestas.


