lunes, 8 junio 2026
- Publicidad -

Centros comerciales en Costa Rica toman medida contra “therians” y desatan discusión sobre límites y convivencia

En cuestión de días, un fenómeno que parecía limitado a redes sociales terminó colándose en la agenda pública nacional. Varios centros comerciales del país anunciaron que instruyeron a su personal de seguridad a restringir el ingreso de personas identificadas como “therians”, apelando al derecho de admisión y a la necesidad de resguardar el orden dentro de sus instalaciones.

La decisión, que ha circulado ampliamente en plataformas digitales, involucra a complejos comerciales de alto tránsito como Multiplaza Escazú, Lincoln Plaza, City Mall, Oxígeno y Paseo Metrópoli, entre otros. Aunque no todos han emitido comunicados formales, el tema ha generado suficiente eco como para abrir una conversación más amplia sobre convivencia, regulación y límites en espacios privados de acceso público.

¿Qué está pasando exactamente?

El término “therian” se utiliza para describir a personas que manifiestan una identificación profunda —emocional, mental o espiritual— con un animal no humano. En algunos casos, esa afinidad se expresa mediante el uso de accesorios, máscaras o incluso desplazándose en cuatro extremidades, lo que ha provocado reacciones diversas entre quienes se topan con estas manifestaciones en espacios abiertos.

En los últimos días, varios videos grabados en centros comerciales y zonas públicas mostraron a personas adoptando este tipo de comportamientos. El contenido se viralizó con rapidez, despertando curiosidad, burlas y también preocupación entre algunos usuarios.

A partir de ahí, varios establecimientos comerciales decidieron anticiparse a posibles situaciones que, según argumentan, podrían alterar la dinámica habitual de sus instalaciones.

El derecho de admisión en la mira

En Costa Rica, los centros comerciales son propiedades privadas, aunque abiertas al público. Esto les permite establecer ciertas normas internas, siempre que no violen derechos fundamentales ni incurran en discriminación prohibida por la ley.

Ahí es donde se centra buena parte del debate. ¿Puede un mall impedir el ingreso de una persona por la forma en que se expresa o se identifica? ¿Dónde termina la libertad individual y dónde comienza la potestad de un negocio para fijar reglas de comportamiento?

Abogados consultados en casos similares han señalado que el derecho de admisión no es absoluto. Debe aplicarse bajo criterios objetivos, razonables y proporcionales. Si la restricción se basa únicamente en una identidad o autoidentificación, el tema podría escalar a instancias legales. Sin embargo, si la medida responde a conductas concretas que alteran el orden o ponen en riesgo a terceros, el análisis cambia.

El caso que encendió la chispa

La discusión tomó un giro particular cuando la tienda para mascotas Perro Caffé publicó en redes sociales que no permitiría el ingreso de “therians” en sus locales. El negocio explicó que recibió múltiples consultas sobre si vendía productos dirigidos a este grupo y decidió fijar una postura de manera anticipada.

El anuncio, acompañado de una imagen llamativa, provocó reacciones encontradas: desde quienes celebraron la decisión hasta quienes la consideraron innecesaria o excluyente.

Un fenómeno amplificado por redes

Más allá de la medida puntual de los centros comerciales, el episodio evidencia cómo dinámicas nacidas en internet pueden trasladarse rápidamente al espacio físico y obligar a instituciones y empresas a posicionarse.

Especialistas en cultura digital señalan que muchas tendencias juveniles —desde retos virales hasta subculturas identitarias— generan primero curiosidad y luego resistencia social. En algunos casos se diluyen con el tiempo; en otros, evolucionan y se integran a la cotidianidad.

En este escenario, la reacción empresarial también responde a una lógica preventiva: evitar situaciones que puedan incomodar a clientes tradicionales o generar conflictos dentro de espacios familiares.

Posibles consecuencias

El tema podría tener varias derivaciones. Una es el debate jurídico sobre los alcances del derecho de admisión. Otra, el análisis social sobre tolerancia y diversidad en espacios compartidos.

Costa Rica ha construido una imagen internacional ligada al respeto de los derechos humanos y la convivencia pacífica. Por eso, cualquier medida que pueda interpretarse como excluyente despierta sensibilidad.

Al mismo tiempo, los centros comerciales operan como negocios privados que buscan ofrecer entornos seguros y previsibles para la mayoría de sus visitantes. Encontrar el punto de equilibrio no es sencillo.

Por ahora, la conversación sigue principalmente en el terreno digital, pero deja sobre la mesa preguntas de fondo: cómo se gestionan nuevas formas de identidad en espacios públicos, qué tan flexibles son nuestras normas sociales y hasta dónde llega la capacidad de regulación de las empresas privadas en un país que apuesta por la inclusión.

Lo que comenzó como una tendencia viral terminó abriendo un debate mucho más amplio sobre convivencia, derechos y límites en la Costa Rica de hoy.

Articulos de su interés
- Publicidad -

Lo Más Leido

- Publicidad -

Lo Más Reciente