La desaparición de la joven Kisha Tatiana Mejías Alvarado dio un giro inesperado luego de que ella misma apareciera en redes sociales asegurando que decidió abandonar su casa por presuntos problemas familiares y supuestos episodios de acoso.
La menor de 17 años había sido reportada como desaparecida ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) desde el domingo 25 de mayo, luego de que sus familiares perdieran contacto con ella en Río Cuarto de Alajuela.
Sin embargo, durante la tarde de este lunes comenzó a circular un video en redes sociales donde la adolescente afirmó que no fue víctima de un secuestro ni se encontraba en peligro, sino que tomó la decisión de irse voluntariamente.
En la grabación, Kisha aseguró que sufría supuesto acoso por parte de su padrastro y que ya no soportaba la situación dentro de la vivienda.
“Sufrí acoso por parte de mi padrastro. Puedo sostener lo que digo frente a él si es necesario”, expresó la joven en el video.
Además, afirmó que constantemente le reclamaban por la comida y otros gastos del hogar, situación que, según indicó, terminó afectándola emocionalmente.
La adolescente también aseguró que supuestamente era amenazada con quitarle el teléfono celular si hablaba sobre lo que estaba viviendo. Según relató, reunió dinero por su cuenta y hasta vendió su celular para poder trasladarse a otro sitio y mantenerse lejos de la vivienda.
El caso había generado preocupación luego de que trascendiera que la última vez que fue vista ocurrió el sábado 23 de mayo en Río Cuarto, cuando se separó momentáneamente de su hermano mayor para ir al baño y no regresó.
Tras difundirse el video, el padre de la joven, Adonay Mejías, confirmó públicamente que logró conversar con ella mediante mensajes y aseguró que decidió presentar una denuncia ante el Ministerio Público por las acusaciones expuestas por su hija.
Según explicó, ahora esperan que la menor se presente ante la Fiscalía para rendir una declaración formal y que las manifestaciones hechas en el video queden incorporadas dentro de la investigación judicial.
El caso también activó la intervención del Patronato Nacional de la Infancia, entidad que confirmó la apertura de una investigación para determinar posibles medidas de protección y acompañamiento psicosocial.
Como parte de las diligencias iniciales, funcionarios del PANI comenzaron a revisar antecedentes familiares y además sostuvieron conversaciones con personal del centro educativo de la joven, vecinos y allegados, mientras continúan las labores para ubicarla oficialmente y verificar su estado.


