Durante décadas, el Parque Metropolitano La Sabana ha operado bajo un toque de queda no escrito. Cuando el reloj marca las 5:00 p.m. y el sol se esconde, el pulmón más grande y vital de San José se transforma en una «boca de lobo», un territorio inhóspito donde los deportistas y familias ceden el control a la oscuridad y la inseguridad. Sin embargo, este escenario tiene los días contados.
Un ambicioso megaproyecto, impulsado por una coalición de peso pesado (la Municipalidad de San José, el Gobierno Central, el ICE, la CNFL y el Icoder), inyectará una inversión cercana a los 2.000 millones de colones para ejecutar una transformación urbana sin precedentes: iluminar y rediseñar el parque para que la vida josefina no se detenga al atardecer.
Análisis Urbano: Más que bombillos, una estrategia de seguridad
Desde la perspectiva del urbanismo y la seguridad ciudadana, un parque oscuro es un parque muerto. La política de encender La Sabana responde a la teoría de la «prevención del delito mediante el diseño ambiental». Al inundar de luz los senderos y canchas, el Estado recupera el control territorial sin necesidad de tener un policía en cada árbol.
Diego Miranda Méndez, actual alcalde de San José, lo dejó claro al justificar la millonaria inyección de capital: «Con esta iluminación estamos garantizando la ocupación del espacio público y una política de seguridad». La estrategia es simple pero letal para el hampa: la mejor forma de ahuyentar la delincuencia es llenando el parque de ciudadanos haciendo deporte, paseando a sus mascotas o tomando café a las 7:00 de la noche.
La logística del megaproyecto: ¿Qué se va a construir?
Las obras, que cuentan con el aval directo del presidente Rodrigo Chaves, encenderán motores este próximo 15 de mayo. El proyecto va mucho más allá de cambiar cables viejos. La reestructuración contempla una intervención integral que incluye:
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El ejército LED: Se instalarán 381 luminarias LED de alta eficiencia, distribuidas de forma estratégica y a diferentes alturas. Estas no solo iluminarán los tramos peatonales, sino que están diseñadas para resistir el duro clima tropical y el vandalismo.
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Reactivación económica: El proyecto habilitará zonas comerciales específicas para la instalación de cafeterías, buscando emular los grandes parques metropolitanos del primer mundo, donde la economía nocturna dinamiza la zona.
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Movilidad inclusiva: Se construirán nuevas ciclovías seguras y se rehabilitará la red de senderos, permitiendo que ciclistas, corredores y personas con movilidad reducida compartan el espacio sin riesgo de accidentes.
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Zonas deportivas 24/7: Las áreas de recreación y canchas contarán con obras eléctricas de respaldo para asegurar un suministro constante, permitiendo «mejengas» y entrenamientos en horario nocturno.
Tiempos de espera: Una cirugía de nueve meses
Toda gran obra trae incomodidades temporales. Las autoridades han advertido que el proyecto se ejecutará por etapas a lo largo de nueve meses, con el objetivo de no cerrar el parque por completo. Los josefinos verán habilitaciones parciales de las áreas remozadas conforme avancen las cuadrillas, proyectando el corte de cinta final para el mes de febrero de 2027.
San José se prepara para recuperar su patio trasero. Si la ejecución técnica cumple lo prometido en el papel, el próximo año los capitalinos podrán finalmente disfrutar de un café o una sesión de trote bajo las estrellas, devolviéndole a La Sabana el brillo que la oscuridad le robó durante tantos años.


