A pocas semanas de que arranque formalmente el pulso electoral, la expresidenta Laura Chinchilla Miranda reapareció en la conversación pública con un mensaje que pone el foco en la participación ciudadana como eje del cambio político que, a su criterio, necesita el país.
A través de un video difundido en la red social X, la exmandataria hizo un balance crítico del año recién concluido y aseguró que el 2025 dejó una estela de violencia, confrontación verbal y un ambiente en el que muchas personas optaron por callar por temor a represalias. Para Chinchilla, ese escenario contrasta con la tradición histórica de Costa Rica, marcada —según recordó— por la convivencia democrática, la tolerancia y la resolución pacífica de los conflictos.
Lejos de quedarse en el diagnóstico, la exjefa de Estado planteó que el proceso electoral del 1.º de febrero de 2026 representa una coyuntura decisiva. En su mensaje, describió la contienda como una elección entre dos rumbos claramente distintos: uno que, desde su perspectiva, ha fallado en contener la criminalidad y ha normalizado la intimidación y los discursos de odio; y otro que apuesta por recuperar la civilidad como punto de partida para impulsar las transformaciones que el país requiere.
Aunque no mencionó nombres de forma directa, el mensaje se enmarca en su conocida postura crítica hacia la administración del presidente Rodrigo Chaves Robles, con quien ha mantenido diferencias públicas en temas de seguridad, gobernanza y estilo político.
Chinchilla subrayó que la responsabilidad final no recae en las figuras políticas, sino en la ciudadanía. Por eso, insistió en la necesidad de una participación masiva en las urnas, acompañada de información y reflexión, como herramienta para redefinir el rumbo nacional. A su juicio, solo una población activa y consciente puede encaminar a Costa Rica hacia un escenario de mayor paz social, armonía y oportunidades de desarrollo.


