Durante años, miles de personas han vivido incómodas con la forma de sus orejas. Algunos aprendieron a esconderlas detrás del cabello. Otros evitaron fotografías, actividades sociales o incluso comentarios familiares que, aunque parecían “inofensivos”, terminaron afectando profundamente su autoestima.
La otoplastia, conocida popularmente como cirugía de orejas, ha evolucionado enormemente en las últimas décadas y hoy representa mucho más que un cambio físico: para muchos pacientes significa recuperar seguridad, tranquilidad y confianza.
En Costa Rica, la Dra. Paula Garbanzo y el Dr. David Montenegro, médicos cirujanos en Clínica ME, junto a la Lic. Michelle González, enfermera con amplia experiencia en el manejo y seguimiento de pacientes de otoplastia, y su equipo de apoyo logístico, se han convertido en uno de los centros con mayor trayectoria y volumen de casos en cirugía de orejas del país, realizando cientos de procedimientos cada año bajo protocolos altamente estandarizados y enfocados en resultados naturales.

“Muchos pacientes llegan después de años sintiéndose inseguros. Lo que más nos impacta no es solo el cambio físico, sino cómo cambia la manera en que vuelven a verse y relacionarse con los demás”, explican los doctores.
A lo largo de los años, han escuchado historias que reflejan el impacto emocional que puede tener algo que muchas personas minimizan. Han atendido pacientes que durante años utilizaron peinados específicos, gorras o vinchas para esconder sus orejas y evitar comentarios.

Algunos hombres deciden operarse cuando aparece la calvicie y dejan de tener cómo ocultar sus orejas, sintiendo por primera vez una inseguridad constante en reuniones sociales, fotografías o ambientes laborales.

Incluso recuerdan casos extremos de pacientes que intentaban pegar sus orejas con adhesivos o “goma loca”, una práctica altamente peligrosa y completamente contraindicada que puede provocar lesiones importantes en la piel.
Una de las historias que más recuerdan fue la de una paciente que aseguraba que su esposo nunca había visto realmente sus orejas desde que eran novios, porque durante años utilizó vinchas de todos los estilos y colores para ocultarlas constantemente.

También han recibido pacientes dedicados profesionalmente al baile o al modelaje que vivieron años escondiendo sus orejas detrás del cabello, hasta que ciertas exigencias laborales, como usar moños o peinados recogidos, las llevaron a tomar la decisión de operarse. “O me opero o dejo de bailar”, les dijo una paciente antes de su cirugía.

La otoplastia es un procedimiento que realizan tanto en niños como en personas adultas. Algunos pacientes llegan acompañados por sus padres buscando evitar años de inseguridad o burlas escolares, mientras que otros toman la decisión después de décadas conviviendo con una incomodidad que arrastraron toda la vida. Para muchos adultos, la cirugía representa algo que postergaron durante años y que finalmente deciden hacer por ellos mismos, buscando sentirse más tranquilos, seguros y cómodos con su imagen.

La cirugía se realiza con anestesia local, de manera ambulatoria y con recuperación relativamente rápida. Los pacientes utilizan una venda elástica protectora durante aproximadamente 5 días mientras disminuye la inflamación inicial y las orejas se estabilizan en su nueva posición.
Uno de los aspectos más importantes para los médicos es evitar resultados artificiales o excesivamente pegados a la cabeza. Actualmente, la tendencia mundial busca orejas naturales, armónicas y acordes con las características faciales de cada persona.
Aunque no es infrecuente encontrar pacientes que expresan abiertamente que desean las orejas “bien pegadas” a la cabeza. Y aunque médicamente suele buscarse un resultado natural y equilibrado, también es cierto que los gustos personales varían muchísimo. Como dicen popularmente: “gustos son gustos y para gustos, los colores”. Por eso, una parte importante de la valoración consiste en conversar ampliamente con cada paciente, entender qué le incomoda realmente y buscar un punto de equilibrio entre naturalidad, estética y expectativas personales.
Además de pacientes que desean operarse por primera vez, la clínica también recibe una gran cantidad de personas que fueron operadas previamente en otros centros y no quedaron satisfechas con sus resultados. Debido a la trayectoria y experiencia acumulada en cirugía de orejas, muchos pacientes encuentran en este centro una segunda oportunidad y una esperanza para corregir deformidades, asimetrías o resultados poco naturales.
La valoración médica es fundamental antes de cualquier procedimiento. Durante la consulta se analiza la anatomía de las orejas, el estado de salud general del paciente y las expectativas reales del resultado, buscando siempre seguridad y naturalidad.
Los médicos enfatizan además que las fotografías mostradas en sus publicaciones y reportajes corresponden a pacientes reales tratados en la clínica. No son imágenes descargadas de internet ni fotografías alteradas o creadas con inteligencia artificial.
El precio base de la otoplastia es de $1950 y el procedimiento se realiza con anestesia local. Sin embargo, el costo puede variar en casos más complejos o severos que requieran técnicas reconstructivas adicionales o un abordaje quirúrgico más avanzado. Además, cuentan con opciones de tasa cero y facilidades de pago.
Para citas únicamente por WhatsApp al +506 8984-9898. Es importante realizar primero una valoración con los doctores para determinar si el paciente es candidato y evaluar adecuadamente su estado de salud general, disminuyendo riesgos y complicaciones.
Instagram: @medicinaesteticacostarica
La clínica está ubicada en Plaza Amatista, Rohrmoser, San José, Costa Rica.


