La decisión del Gobierno de incluir al exdiputado Gilberth Jiménez Siles dentro de la terna costarricense para optar por la Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) provocó una fuerte reacción política y abrió un nuevo frente de críticas contra la administración de la presidenta Laura Fernández.
La polémica estalló principalmente en redes sociales, donde dirigentes, diputados y simpatizantes de partidos opositores comenzaron a cuestionar la designación del exlegislador, señalando que el nombramiento respondería más a compromisos políticos que a criterios técnicos.
Las críticas provienen especialmente de sectores ligados al Partido Liberación Nacional y al Frente Amplio, quienes aseguran que el Gobierno estaría utilizando puestos de representación internacional para recompensar aliados cercanos al oficialismo.
El principal señalamiento gira alrededor de la cercanía que Gilberth Jiménez mantuvo con el movimiento oficialista durante el último periodo legislativo, luego de distanciarse públicamente de la fracción verdiblanca y adoptar posiciones alineadas con el llamado movimiento “jaguar”, cercano al expresidente Rodrigo Chaves.
Sectores opositores consideran que esta designación contradice el discurso que el oficialismo sostuvo durante años contra las supuestas prácticas tradicionales de repartir cargos políticos entre aliados. Según los cuestionamientos, el caso de Jiménez reflejaría precisamente la misma dinámica que el actual Gobierno criticó desde campaña y durante sus primeros años de gestión.
La discusión tomó fuerza porque el puesto dentro del SICA representa uno de los cargos diplomáticos y políticos más relevantes de la región centroamericana, encargado de coordinar temas de integración económica, política y social entre los países miembros.
No obstante, defensores de la nominación aseguran que reducir la trayectoria de Jiménez a un supuesto intercambio político resulta injusto y desconocería su experiencia dentro de la función pública y el ámbito legislativo.
Quienes respaldan al exdiputado sostienen que su ruptura con Liberación Nacional ocurrió tras diferencias profundas con la dirigencia del partido y que su acercamiento al oficialismo respondió a coincidencias ideológicas y no a negociaciones personales.
Además, argumentan que Jiménez posee experiencia suficiente para representar al país en escenarios regionales y consideran que las críticas tienen un fuerte componente político debido a las tensiones que aún existen entre el oficialismo y sectores tradicionales del PLN.
Hasta el momento, la presidenta Laura Fernández no se ha referido públicamente a la controversia. Sin embargo, se espera que el tema sea abordado en la próxima conferencia de prensa del Gobierno, donde medios de comunicación y sectores políticos anticipan consultas directas sobre los criterios utilizados para conformar la terna costarricense ante el SICA.
Mientras tanto, el debate continúa creciendo tanto en el ámbito político como en redes sociales, donde seguidores y detractores del oficialismo mantienen posiciones divididas sobre si la nominación responde a méritos profesionales o a lealtades construidas durante el último periodo legislativo.


