En una tensa entrevista concedida al periódico La Nación, la jefa de fracción oficialista, Pilar Cisneros, lanzó una serie de declaraciones que sacudieron el panorama político tras el arrollador triunfo del Partido Pueblo Soberano. Pese a haber sido la figura central en la solicitud del voto para esta agrupación, la legisladora fue tajante al señalar que no asumirá responsabilidad por el futuro actuar de la bancada que obtuvo 31 escaños para la próxima legislatura.
Ante la consulta directa sobre si se hacía responsable de las acciones que tome el partido en el poder, Cisneros respondió con un seco: “No, ni tengo por qué hacerlo”. La diputada defendió su postura bajo el argumento de que su llamado a las urnas no fue por una bandera específica, sino por un proyecto político superior.
“Yo pedí el voto por la continuidad. Yo lo he dicho: para mí un partido político es lo que es, un vehículo; lo importante no es el taxi, lo importante son quiénes son los pasajeros que van en el taxi”, explicó la legisladora.
Sin embargo, la contradicción surgió cuando se le cuestionó sobre la calidad de esos «pasajeros» a los que hizo referencia. Al ser consultada sobre si «metía las manos al fuego» por los 31 diputados electos que integrarán la mayoría legislativa, Cisneros fue enfática en su negativa: “No, ¿por qué?”.
A pesar de la insistencia del periodista sobre la coherencia de pedir el voto por un grupo de personas en las que no confía plenamente, la diputada se mantuvo firme en su posición de distancia. “¿Por qué voy a meter las manos al fuego? Yo pedí el voto por la continuidad”, reiteró, dejando claro que su compromiso es con el modelo de gobierno y no con la integridad individual de los nuevos representantes que ella misma impulsó.


