Durante los actos oficiales por los 204 años de independencia en Cartago, el presidente Rodrigo Chaves protagonizó un nuevo episodio de tensión política al no saludar a la diputada independiente Johana Obando, a pesar de cruzarse con ella. Consultado por medios de comunicación sobre el desplante, Chaves respondió escuetamente: “No sé quién es ni me interesa”.
La diputada reaccionó de inmediato y desmintió al mandatario, asegurando que sí la conoce, ya que la menciona con frecuencia en sus conferencias de prensa de los miércoles. “Él sabe perfectamente quién soy, porque cada vez que puede, me ataca públicamente”, afirmó Obando en declaraciones posteriores.
Este incidente se suma a una larga serie de choques políticos y personales entre ambos. En mayo de este año, Obando presentó, junto con diputadas del Frente Amplio y un grupo de ciudadanos, una denuncia penal contra el presidente Chaves por presunta instigación pública a la rebelión. Alegaron que el mandatario incitó a un alzamiento armado mediante declaraciones hechas en una de sus conferencias de prensa.
Otro de los puntos álgidos en esta disputa ocurrió cuando a Obando le fue cancelada su visa estadounidense. La legisladora señaló públicamente que cree que el gobierno de Chaves estuvo detrás de la revocación, en aparente represalia por sus cuestionamientos a decisiones clave del Ejecutivo, incluyendo temas relacionados con la licitación de la red 5G.
En el ámbito fiscal, Obando también presentó una medida cautelar que detuvo temporalmente la migración de información tributaria del sistema ATV al nuevo sistema TRIBU‑CR. La diputada argumentó que había fallas operativas y de seguridad. Sin embargo, Chaves la acusó de actuar por intereses personales, insinuando que lo hizo para protegerse de problemas tributarios propios, y calificó la acción como “irresponsable”.
Además, la diputada ha denunciado públicamente irregularidades en contratos estatales. Ha sido especialmente crítica del acuerdo entre el ICE y la empresa Cisco, al que calificó de poco transparente. Según Obando, el gobierno “está perfeccionando la corrupción”.
A lo largo del año, Obando también ha manifestado sentirse amenazada y perseguida, atribuyendo esa situación a su papel como crítica activa del gobierno. Asegura que tanto ella como su familia han sido objeto de seguimiento y presiones, y que existe un clima de hostilidad desde Casa Presidencial hacia quienes se oponen a las decisiones del Ejecutivo.
En otro frente, la legisladora ha impulsado junto a otros diputados una solicitud para que el Concejo Municipal de Cartago declare al presidente Chaves como persona non grata. Esta medida se argumenta con base en varios reclamos locales, como los cobros excesivos por el servicio de agua en los cantones de Paraíso y Cartago, el deterioro de la infraestructura vial en la región, y políticas gubernamentales que —según los proponentes— han perjudicado al sector agrícola.
Todo este historial de confrontaciones coloca el episodio en Cartago como un nuevo capítulo dentro de una relación política marcada por el enfrentamiento constante y las acusaciones cruzadas entre el Poder Ejecutivo y una de sus opositoras más vocales en la Asamblea Legislativa.


