En el cierre de la actual legislatura, a pocos días de concluir el periodo el próximo 30 de abril, el jefe de fracción del Partido Liberación Nacional, Óscar Izquierdo, presentó un balance contundente sobre el trabajo realizado en el Congreso, defendiendo el papel de su bancada y destacando cifras que, según él, colocan a esta Asamblea entre las más activas en décadas.
Lejos de limitarse a un simple recuento, el legislador planteó una lectura política del periodo: una oposición que, según su criterio, optó por la fiscalización sin caer en extremos. En ese contexto, insistió en que su fracción asumió una postura crítica, pero con propuestas concretas, en medio de una relación tensa con el Poder Ejecutivo liderado por Rodrigo Chaves.
Izquierdo también aprovechó para reconocer la influencia del excandidato presidencial José María Figueres Olsen, a quien atribuyó un rol clave en la orientación política de la bancada verdiblanca, especialmente en momentos donde el discurso político nacional ha estado marcado por confrontaciones.
Cifras que respaldan el discurso
Uno de los puntos centrales de su intervención fue el énfasis en los números. De acuerdo con los datos expuestos, la Asamblea Legislativa estaría cerrando el periodo con alrededor de 723 proyectos aprobados en segundo debate, una cifra que, según el diputado, rompe con la percepción de ineficiencia que ha circulado en distintos sectores.
Dentro de ese total, cerca de 220 iniciativas habrían sido impulsadas directamente por Liberación Nacional, lo que equivale aproximadamente a un tercio del total de leyes aprobadas. Este dato fue utilizado por Izquierdo para reforzar la narrativa de protagonismo de su fracción en el proceso legislativo.
El pulso entre Ejecutivo y Legislativo
Más allá de las cifras globales, el legislador introdujo un elemento clave en su análisis: la diferencia en productividad según quién controlaba la agenda legislativa.
Durante los periodos de sesiones extraordinarias —cuando el Ejecutivo define los proyectos a discutir— se aprobaron 145 leyes. En contraste, durante las sesiones ordinarias, donde los diputados tienen mayor control, la cifra ascendió a 557 proyectos aprobados.
Este contraste fue interpretado por Izquierdo como evidencia de que el Congreso, cuando tiene margen de maniobra, logra mayores acuerdos y avances. En otras palabras, planteó que la dinámica parlamentaria funciona con mayor fluidez cuando no está condicionada por la agenda del Ejecutivo.
Un cierre con mensaje político
El pronunciamiento no solo busca dejar un registro de gestión, sino también posicionar una narrativa de cara al cierre del periodo legislativo: una Asamblea que, pese a la confrontación política, logró concretar resultados tangibles.
En un escenario donde el desempeño del Congreso suele ser cuestionado por la ciudadanía, el discurso de Izquierdo apunta a cambiar esa percepción, apoyándose en datos y en una interpretación clara del rol que jugó su partido dentro del engranaje legislativo costarricense.


