Detrás de la marisquería había tres estructuras robando combustible directo del poliducto
Barbilla, Limón — Una supuesta venta de mariscos en Barbilla, Limón, resultó ser la fachada de una operación de robo de combustible. Cuando Recope y el OIJ intervinieron el inmueble, encontraron tres estructuras enlazadas entre sí conectadas directamente al poliducto. En el lugar había un camión ya cargado con combustible y una manguera activa al sistema de abastecimiento clandestino.
Las cifras de un problema que crece
El hallazgo en Barbilla es el último de una serie que no para. Según datos de Recope, en poco más de tres años se han intervenido 159 tomas ilegales y se han sustraído más de cinco millones de litros de combustible. Solo en lo que va de 2026, el perjuicio económico supera los ₡359 millones.
Más que robo de combustible
Los expertos consultados advierten que estas organizaciones criminales no operan de forma aislada. Manejan importantes cantidades de dinero, ejercen control territorial y tienen vínculos con narcotráfico, legitimación de capitales y esquemas de préstamos conocidos como «gota a gota». El robo de combustible es uno de los múltiples negocios ilícitos que sostienen esas estructuras, no su única actividad.
La fachada de la marisquería ilustra la sofisticación de esas operaciones: un negocio aparentemente legítimo que justifica el flujo de personas y vehículos sin levantar sospechas inmediatas en la comunidad.


