San José — Rodrigo Chaves se va este viernes con el respaldo más alto registrado para un presidente al final de su mandato en la historia reciente de Costa Rica, aunque la cifra exacta depende de a quién se le pregunte. Tres encuestadoras publicaron sus mediciones en los últimos días y ninguna coincidió: el CIEP de la UCR lo ubica en 64% de valoración positiva, CID-Gallup en 75% y OPol Consultores en 77,2%.
Los tres números apuntan en la misma dirección —alta popularidad al cierre— pero la brecha de 13 puntos entre la medición más baja y la más alta refleja diferencias metodológicas reales que vale la pena entender.
Por qué difieren las encuestas
Las diferencias entre el CIEP, Gallup y OPol responden a variables técnicas que producen resultados legítimamente distintos. El tamaño y composición de la muestra, la forma en que se hace la pregunta —si se consulta por «aprobación», «valoración positiva» o «respaldo a la gestión»—, el método de recolección y la fecha exacta del trabajo de campo producen variaciones que pueden llegar a varios puntos porcentuales, especialmente en períodos de alta exposición mediática como los últimos días de un gobierno.
El CIEP, adscrito a la UCR, utiliza muestras probabilísticas y metodologías académicas que tienden a ser más conservadoras. OPol y Gallup operan con metodologías de mercado, igualmente válidas pero con distintos supuestos. Ninguna de las tres miente: miden cosas ligeramente distintas con instrumentos distintos.
El consenso detrás de los números
Más allá de las diferencias técnicas, el dato que importa es el que comparten las tres: Chaves termina con más apoyo del que tenía a mitad de mandato y por encima del promedio histórico de los presidentes costarricenses al cierre de su periodo. Eso, en un país donde la figura presidencial suele desgastarse con el tiempo, es un resultado atípico.
La despedida en las calles
Al dato de las encuestas se sumó este miércoles una despedida presencial. Chaves recibió el apoyo del Cuerpo de Bomberos, distintos cuerpos de la Fuerza Pública, pescadores, exmuelleros, pequeños empresarios, cooperativistas, estudiantes de primaria y secundaria y alcaldes de varios cantones del país, entre otros grupos que llegaron a manifestarle su respaldo en sus últimas horas como mandatario.
La imagen de esos grupos reunidos en Zapote funcionó como el equivalente visual de los números de las encuestas: la popularidad de Chaves no es solo estadística, sino también movilización.
Lo que viene: la banda pasa el viernes
El viernes 8 de mayo, la presidenta de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez, entregará la banda presidencial a Laura Fernández en el Estadio Nacional. Fernández asume como la heredera declarada del «rodriguismo» —término que el propio movimiento ha adoptado— y lo hace con Chaves en su gabinete, como ministro de la Presidencia y de Hacienda.
La popularidad del presidente saliente no se va con él: se instala en el nuevo gobierno desde el primer día.


