viernes, 5 junio 2026
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Se rompe la “hermandad”: Panamá suspende venta de energía a Costa Rica tras choque diplomático

La relación entre Costa Rica y Panamá atraviesa uno de sus episodios más tensos de los últimos años. Lo que durante décadas fue presentado como un vínculo de cooperación y cercanía regional ahora se encuentra marcado por fuertes diferencias políticas, comerciales y diplomáticas.

El presidente panameño José Raúl Mulino anunció este jueves la suspensión de cualquier posibilidad de vender energía eléctrica a Costa Rica, una medida que calificó como una respuesta directa a las recientes declaraciones de la mandataria costarricense Laura Fernández.

La decisión representa un nuevo capítulo dentro de un conflicto comercial que se arrastra desde hace varios años y que involucra restricciones impuestas por Panamá a productos agropecuarios costarricenses.

El origen del conflicto comercial

La disputa comenzó entre 2019 y 2020, cuando Panamá bloqueó el ingreso de diversos productos provenientes de Costa Rica, entre ellos lácteos, carnes y frutas, alegando razones sanitarias y fitosanitarias.

Desde entonces, productores costarricenses y autoridades nacionales han denunciado afectaciones económicas importantes debido a las limitaciones para exportar hacia el mercado panameño.

Aunque en 2024 un panel arbitral de la Organización Mundial del Comercio emitió una resolución favorable para Costa Rica, el gobierno panameño apeló el fallo, prolongando el conflicto y dejando el caso en un escenario de incertidumbre jurídica.

Las declaraciones de Laura Fernández elevaron la tensión

La tensión diplomática aumentó en las últimas semanas luego de que Laura Fernández señalara públicamente que Costa Rica impulsaría acciones internacionales para presionar a Panamá y resolver el conflicto comercial.

La presidenta aseguró que su administración no permitiría mantener desequilibrios en la relación bilateral y colocó el tema entre las prioridades de su gobierno.

Las declaraciones no fueron bien recibidas en Panamá.

Durante su conferencia semanal, Mulino cuestionó el tono utilizado por la mandataria costarricense y aseguró que los asuntos internacionales deben manejarse con prudencia y canales diplomáticos adecuados.

“Las relaciones internacionales se basan en mucha prudencia”, afirmó el presidente panameño, quien también criticó que el tema se discutiera públicamente mediante conferencias y declaraciones mediáticas.

Panamá responde golpeando el tema energético

La reacción más contundente llegó cuando Panamá decidió congelar cualquier negociación relacionada con la venta de energía eléctrica a Costa Rica.

“Por lo pronto, no hay venta de energía a Costa Rica. Así de sencillo”, sentenció Mulino.

El mandatario defendió la medida argumentando que su obligación es proteger los intereses de los productores y empresarios panameños, señalando además que compañías de su país han enfrentado dificultades para operar en territorio costarricense durante más de diez años.

El anuncio genera preocupación porque el intercambio energético entre países centroamericanos forma parte de una estrategia regional clave para enfrentar momentos de alta demanda eléctrica y estabilizar costos.

El conflicto ahora entra en una nueva fase donde ambos gobiernos parecen endurecer posiciones. Mientras Costa Rica insiste en acudir a mecanismos internacionales para resolver las restricciones comerciales, Panamá responde utilizando herramientas diplomáticas y económicas bajo un criterio de reciprocidad.

La tensión entre ambos países deja en pausa las conversaciones técnicas sobre energía y abre un escenario incierto para una relación bilateral que históricamente había estado marcada por la cooperación regional.

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