La discusión sobre quién debe tener el control en la designación del fiscal general de la República vuelve a encender el debate político en Costa Rica. La diputada electa por Heredia, Marta Esquivel, confirmó que ya trabaja en un proyecto de ley que busca trasladar esta responsabilidad a la Asamblea Legislativa.

Actualmente, el nombramiento del jerarca del Ministerio Público recae en la Corte Suprema de Justicia, específicamente en la Corte Plena, integrada por los magistrados. Sin embargo, la propuesta plantea un cambio estructural: que sean los diputados quienes asuman esa decisión.
La apuesta por mayor transparencia y control político
Según explicó Esquivel, la intención es reforzar la transparencia del proceso y aumentar la rendición de cuentas. Desde su perspectiva, el Congreso es el poder del Estado con mayor exposición pública, debido a que sus sesiones y discusiones pueden ser observadas en tiempo real por la ciudadanía, lo que permitiría un proceso más abierto.
El planteamiento busca, además, que el fiscal general tenga una relación más directa con el control político que ejerce el Poder Legislativo, lo que podría traducirse en mayores niveles de supervisión sobre su gestión.
El punto crítico: ¿riesgo de politización?
La iniciativa no está exenta de cuestionamientos. Uno de los principales puntos de fricción gira en torno al riesgo de politización de la justicia. Frente a esto, la legisladora defendió su posición señalando que el modelo actual tampoco está completamente alejado de la influencia política, ya que los magistrados que integran la Corte también son electos mediante procesos donde intervienen actores políticos.
Durante su participación en el programa El Octavo Mandamiento, Esquivel lanzó una crítica directa al sistema vigente al cuestionar si realmente puede considerarse menos político que una elección legislativa.
Un cambio que impacta directamente al Ministerio Público
El eventual cambio impactaría directamente al Ministerio Público, institución clave en la investigación de delitos, incluidos casos de corrupción, crimen organizado y otros procesos de alto perfil que marcan la agenda nacional.
Modificar la forma en que se elige a su máxima autoridad no es un ajuste menor, ya que podría incidir en la manera en que se conducen investigaciones sensibles para el país.
Debate abierto en el escenario político y jurídico
Aunque el proyecto aún se encuentra en fase de elaboración, ya anticipa un debate intenso tanto en el ámbito legislativo como en sectores jurídicos. La eventual reforma no solo modificaría un procedimiento, sino que podría redefinir la dinámica institucional del país en materia de justicia.
El tema pone sobre la mesa una discusión de fondo: cómo equilibrar la transparencia y el control democrático sin comprometer la independencia judicial, uno de los pilares del sistema democrático costarricense.


